El entrenador de Alianza Lima, Pablo Guede, brindó declaraciones a los medios de comunicación en la previa del encuentro amistoso programado contra Palestino de Chile. Durante la rueda de prensa, el técnico argentino abordó diversos temas neurálgicos para el equipo blanquiazul, destacando especialmente la compleja situación médica del defensor chileno Nicolás Díaz, quien atraviesa un proceso de recuperación errático y preocupante.
La incertidumbre rodea la disponibilidad del zaguero, quien padece una molestia en el oído que le provoca episodios recurrentes de mareo y pérdida del equilibrio. Al ser consultado sobre el estado físico del jugador, Guede ofreció una respuesta marcada por la honestidad y la inquietud, admitiendo que en este momento nadie tiene la certeza de cuándo estará plenamente listo para regresar a las canchas. La irregularidad de los síntomas ha impedido que el cuerpo técnico pueda trazar un horizonte concreto para su reincorporación a la competencia oficial, especialmente de cara al próximo compromiso frente a Cusco FC.
Para ilustrar la volatilidad del cuadro clínico de Díaz, Guede recurrió a un relato sencillo pero revelador sobre la intermitencia de su evolución. El entrenador explicó que el defensor ha estado trabajando con el grupo, pero que los resultados de cada sesión son impredecibles. “Te voy a contar dentro de mi ignorancia, porque no tengo ni idea cómo es eso. Un día bien, dos días mal. Dos días mal, un día bien. Dos días bien y otro mal, ponele”, graficó el técnico en declaraciones para L1 MAX, subrayando que la situación es tan frustrante como impredecible.
El panorama se vuelve más complejo al analizar los ejercicios específicos que el jugador ha intentado realizar en los entrenamientos. Guede detalló que, en una ocasión, el chileno intentó utilizar la bicicleta estática, pero estuvo a punto de caer debido a un episodio de vértigo. No obstante, en una secuencia posterior, pudo trotar sin inconvenientes. Sin embargo, la estabilidad volvió a fallar cuando el defensor participó en un rondo, perdiendo nuevamente el equilibrio. Esta secuencia de altibajos ha dejado claro que no se trata de una lesión convencional con tiempos de recuperación definidos. “No es quince días, te rompiste, veinte días, estás listo. No, esto es en el día a día de cómo él se va sintiendo”, enfatizó el entrenador.
El origen de esta dolencia se remonta a un golpe recibido durante el partido disputado contra Juan Pablo II, lo que derivó en una afección del oído que genera náuseas, mareos y desequilibrio. Aprovechando el receso por la fecha FIFA, Nicolás Díaz viajó a su país natal, Chile, para estar con su familia y avanzar en su tratamiento médico. Si bien el periodista José Varela informó sobre una evolución favorable que permitió el regreso del jugador a Lima para sumarse a los trabajos en Cieneguilla, Guede fue tajante al señalar que dicha mejoría no es garantía suficiente para asegurar su participación en el duelo contra Cusco FC el próximo 11 de octubre.
Más allá de los temas médicos, la conferencia de prensa permitió explorar el lado humano y la gestión de grupo del técnico argentino. Guede fue interrogado sobre el efusivo abrazo que compartió con el jugador Alejandro Duarte al finalizar el último partido, una imagen que contrastó con la imagen severa y rígida que suele proyectar desde el banquillo. Ante la observación de que este gesto contradecía la percepción de "hombre duro" que la prensa suele difundir sobre él, Guede respondió con naturalidad y firmeza.
“Es el cariño y la relación que yo tengo con la mayoría de los futbolistas”, explicó el técnico, quien rápidamente descartó cualquier interés en la imagen pública que se construya sobre su personalidad. “Vendan lo que quieran, me da lo mismo. A mí lo que me valoran son los futbolistas”, sentenció, dejando claro que para él la única validación relevante es la que proviene de sus dirigidos y no la que se genera en los titulares periodísticos.
Finalmente, Guede se refirió a los jugadores que regresan tras sus compromisos con la selección peruana, mencionando específicamente a Jairo Vélez, Marco Huamán y Renzo Garcés, quienes tuvieron actuaciones destacadas con la ‘Blanquirroja’. A pesar del buen desempeño internacional, el entrenador advirtió que esto no representa un privilegio ni un margen de gracia para su regreso al club.
Guede fue directo al exigir que los seleccionados lleguen en condiciones óptimas: “Tienen que estar preparados para volver y jugar”. Para respaldar esta exigencia, el técnico utilizó el ejemplo del volante argentino Leandro Paredes, recordando que este jugador disputó una final del mundo y, apenas cuatro días después, ya estaba jugando con Boca Juniors. Con esta referencia, Guede dejó claro que no acepta el cansancio acumulado como una justificación para la falta de rendimiento, exigiendo el máximo profesionalismo a quienes se reincorporen a los trabajos en Cieneguilla.






