Gustavo Costas, actual director técnico de Cerro Porteño, compartió una profunda reflexión tras la conclusión del encuentro disputado frente a Rubio Ñu. En sus declaraciones, el estratega puso el foco en la importancia de obtener resultados positivos en cada compromiso, reconociendo que, si bien el equipo presentó deficiencias en ciertos aspectos, el objetivo primordial era ganar el partido bajo cualquier circunstancia.
En una charla mantenida con Tigo Sports, el entrenador azulgrana fue enfático al señalar la naturaleza de estos enfrentamientos. Según Costas, este tipo de partidos deben ser encarados como si fueran finales, subrayando que la obligación del equipo es prevalecer y llevarse la victoria. Al analizar el desarrollo del juego, el DT manifestó que el primer tiempo fue satisfactorio y que el equipo mostró un desempeño que le agradó, aunque admitió que posteriormente el rendimiento no fue lineal.
El entrenador detalló que, tras el inicio prometedor, el equipo atravesó una serie de altibajos. Si bien hubo momentos positivos durante el desarrollo del encuentro, el cierre del partido resultó complicado. Costas reconoció abiertamente que al plantel le costó mantener la intensidad y el control del juego en los instantes finales, señalando específicamente que el equipo no resistió de la mejor manera en lo físico, lo que afectó la capacidad de sostener la ventaja o el dominio.
Otro punto crítico mencionado por el técnico fue la falta de contundencia. Costas aseguró que Cerro Porteño tuvo chances claras de definir el encuentro, pero que el equipo no supo liquidar el partido en los momentos oportunos. Esta incapacidad de cerrar el marcador, según el entrenador, fue lo que permitió que el rival recuperara confianza y se mantuviera en la pelea, dándole "vida" al adversario en un contexto donde la efectividad era fundamental para asegurar los tres puntos.
Más allá del resultado inmediato ante Rubio Ñu, el director técnico se refirió al estado anímico y psicológico del grupo. Costas reconoció que el equipo azulgrana continúa sintiéndose muy dolido por la derrota sufrida anteriormente ante Trinidense en el marco del torneo Clausura. Esta herida deportiva ha dejado una marca en el plantel, pero el entrenador ha sido claro en cuanto a la postura que debe adoptar la institución frente a la adversidad.
En relación con la situación numérica en la tabla de posiciones, Costas fue realista. El entrenador advirtió que, si se analizan las cifras, el equipo se encuentra lejos de pelear por la punta del torneo. Sin embargo, dejó claro que esta distancia no implica una rendición. El técnico afirmó con determinación que no van a tirar la toalla, sosteniendo que mientras el equipo tenga vida, debe seguir peleando hasta el final. Para Costas, la estrategia ahora consiste en enfocarse en el presente y ocuparse de ganar cada partido que dispute el club.
En medio de este panorama complejo en el torneo local, Cerro Porteño ha encontrado un respiro y una motivación adicional en la Copa Paraguay. El equipo logró vencer a Trinidense con un marcador de 2-1, un resultado que le permitió avanzar a la siguiente ronda. Gracias a este triunfo, el Azulgrana se ha metido en los cuartos de final de dicha competición, asegurando así su continuidad en la búsqueda de un título.
El camino en la Copa Paraguay ahora lleva a Cerro Porteño a un nuevo desafío, ya que en la instancia de cuartos de final deberá enfrentar a San Lorenzo. Este enfrentamiento representa una oportunidad clave para que el equipo de Gustavo Costas recupere la confianza y demuestre que puede mantener la regularidad necesaria para alcanzar los objetivos propuestos.
En resumen, la gestión de Costas se encuentra en un momento de transición y resistencia. Entre el dolor por derrotas pasadas, la lucha contra el desgaste físico y la distancia numérica en el Clausura, el entrenador mantiene un discurso de perseverancia, apoyándose en los avances logrados en la Copa Paraguay para intentar revertir la tendencia y devolverle al equipo la capacidad de cerrar los partidos con éxito.




