El regreso de Popstars a la televisión argentina, veinticinco años después de su debut original, generó una expectativa considerable entre el público. Sin embargo, tras su estreno, el programa ha experimentado una pérdida progresiva de interés que se refleja claramente en sus números de rating. Este fenómeno plantea una interrogante sobre los factores que impiden que la edición actual tenga el mismo impacto cultural y televisivo que las versiones de 2001 y 2002.
Para comprender el presente, es necesario revisar la historia del formato. En 2001, Azul Televisión replicó el reality musical creado en Nueva Zelanda en 1999, el cual revolucionó diversas naciones al exponer el proceso de casting y la formación de un grupo pop. Aquella primera edición atrajo a miles de aspirantes y culminó con la creación de Bandana, logrando que una masa considerable de televidentes siguiera el día a día de las jóvenes en una época donde no existían las redes sociales y la pantalla chica dictaba la agenda del entretenimiento.
Posteriormente, en 2002, Telefe llevó adelante la segunda temporada con el objetivo de formar una banda masculina, dando origen a Mambrú. Este ciclo alcanzó un promedio de 23,3 puntos de rating, posicionándose muy cerca del programa "Son amores", que registraba 26,8. Desde su inicio, Mambrú fue un suceso incluso mayor que la versión original de Azul Televisión.
Este año, Telefe volvió a apostar por el clásico con una versión actualizada producida por RGB Entertainment, la firma de Gustavo Yankelevich, quien ya había estado a cargo de las temporadas anteriores. En esta edición, el jurado está compuesto por las artistas Niki Nicole y Ángela Torres, junto al productor musical mexicano Charlie García. Aunque el casting en el Parque Roca convocó a más de 3000 jóvenes y el arranque fue prometedor, la expectativa se ha diluido semana tras semana.
El estreno ocurrió el 24 de agosto en Telefe y, de forma simultánea, en Disney+. Inicialmente, el programa tuvo una performance exitosa, consagrándose como lo más visto del día con un promedio de 11,3 puntos y un pico de 12,3, alcanzando un 50,3% de share. El impacto se extendió a lo digital: los "reacts" en Streams Telefe registraron un máximo de 91.400 usuarios simultáneos y 357.400 vistas, mientras que Mi Telefe sumó 122.300 usuarios únicos y las redes sociales alcanzaron 15,4 millones de visualizaciones.
A pesar de estos números iniciales, la estructura del programa ha sido cuestionada. Nico Vázquez actúa como presentador y alma contenedora, marcando una diferencia con la versión de 2001, donde la voz de un locutor otorgaba un tono más documental. En aquel entonces, el staff —integrado por Fernando López Rossi, Pablo Ramírez, Magalí Bachor y Marcelo Iripino en las coreografías— tenía un rol protagónico en la creación del artista. Mientras que antes se mostraba dos veces por semana el camino y el proceso de las aspirantes, la versión actual se enfoca más en el resultado final que en el trayecto, eliminando una parte esencial de la esencia del formato.
Otro punto crítico es la falta de desarrollo de las historias personales. En un reality de personas desconocidas, la empatía del público se construye a través de la experiencia personal. El formato original utilizaba toques dramáticos y suspenso para enriquecer el relato, destacando casos como el de un joven con 170 canciones compuestas o alguien que entró al casting en el último momento. En la versión actual, el desarrollo de estas historias ha sido lento, comenzando a profundizarse recién cuando quedan menos de treinta participantes.
En términos de audiencia, la caída es notable. Mientras que en 2001 el programa debutó con 11,7 puntos y luego superó los 15, triplicando la audiencia de Azul Televisión, la versión actual, tras un mes al aire, mide casi la mitad. Si bien el consumo televisivo general ha bajado, se encendieron alarmas la semana pasada cuando el reality fue superado ampliamente por la repetición de la novela "Avenida Brasil". El show se ha consolidado en los 6,7 puntos, habiendo tocado un piso de 4,2 puntos tras ser programado un domingo casi sin aviso. El promedio total actual es de 8 puntos de rating y 40,47% de share.
El análisis sugiere que el formato podría no sostenerse en una emisión diaria, obligación presupuestaria de muchos shows en Argentina. Además, se critica la demora de casi un mes en invitar a las Bandana y la tardanza en incorporar al jurado original de 2001, algo muy solicitado en redes sociales. El efecto sorpresa también desapareció; hoy las participantes ya lucen como estrellas y el "cambio de look", uno de los episodios más exitosos de 2001, es imposible de recrear en la era de las redes sociales.
Finalmente, el rol de Martín Cirio como coach espiritual no ha quedado claro, pareciendo más un recurso cómico que una función formativa. Asimismo, el lenguaje utilizado por el jurado, con términos como "reina" o "amor", dificulta la distinción individual de las aspirantes. En un contexto donde la inmediatez es la regla y muchos talent shows no han dejado artistas perdurables, Popstars enfrenta un escenario difícil. No obstante, el negocio real podría estar fuera de la pantalla, en los shows que el futuro grupo seleccionado realice por América Latina.






