La aparente calma que reinaba en las relaciones entre Ana María Aldón y José Ortega Cano parece haberse fracturado, no por una disputa directa entre los expareja, sino por la intervención de terceros en el círculo familiar. A pesar de que ambos habían presumido públicamente en diversas ocasiones de mantener un vínculo cordial, centrado principalmente en el bienestar de su hijo José María, de 13 años, desde que formalizaron su separación a finales de 2022, la situación ha dado un giro inesperado.
El detonante de esta nueva tensión ha sido Mari Carmen Ortega Cano, hermana del torero, quien ha decidido romper con su habitual perfil discreto. Tras regresar al mundo de la televisión luego de varios meses de ausencia motivada por problemas familiares, Mari Carmen no ha dudado en lanzar duras críticas contra la exmujer de su hermano. En sus declaraciones, la hermana del diestro cuestionó abiertamente la paz mental de Ana María Aldón, lanzando una pregunta punzante sobre si la gaditana es capaz de dormir tranquila por las noches. Según Mari Carmen, Aldón causó un daño significativo en el pasado y, aunque ahora se muestre tranquila, el dolor infligido al torero tras la ruptura fue considerable.
Ante estas acusaciones, Ana María Aldón no ha tardado en reaccionar. En el plató del programa 'Fiesta', la exmujer de Ortega Cano respondió de manera tajante y sin rodeos. Si bien comenzó admitiendo que cometió errores, asegurando que hizo "muchas cosas mal porque no soy perfecta", rápidamente pasó a la contraofensiva. Aldón subrayó un aspecto que considera fundamental: su lealtad y apoyo hacia el viudo de Rocío Jurado en circunstancias difíciles. Según sus palabras, ella fue quien permaneció al lado del torero en "momentos muy críticos", precisamente mientras otras personas se marchaban de vacaciones.
Molesta por los reproches de Mari Carmen, la gaditana reclamó que a menudo se olvida del daño que ella misma ha sufrido. En este sentido, dejó claro que no tiene remordimientos que afecten su descanso nocturno, afirmando con ironía que tiene la conciencia "muy tranquila" y que, más allá de los efectos de la menopausia, logra dormir bien todas las noches.
La respuesta de Ana María Aldón también incluyó una reflexión cargada de sarcasmo sobre su destino final y la justicia divina. Ante las cámaras de Europa Press, reconoció que, aunque espera que San Pedro le abra las puertas del cielo, es consciente de que existe la posibilidad de recibir un "portazo en la cara" si sus acciones no fueron suficientes. Con un tono irónico, añadió que, en caso de acabar en el infierno, no le importaría demasiado, sugiriendo que probablemente en ese lugar haya "más fiestas y más juergas". Esta declaración buscó cerrar el capítulo de las críticas, asegurando que ya ha sanado sus propias heridas, que actualmente es feliz y que no siente la necesidad de recordar el pasado.
En medio de este enfrentamiento verbal entre la hermana y la exmujer, José Ortega Cano ha optado por una postura de neutralidad absoluta. El diestro ha preferido mantenerse al margen del conflicto, evitando entrar en detalles sobre las declaraciones de Mari Carmen o la respuesta de Ana María. Cuando la prensa le consultó sobre el asunto, Ortega Cano respondió con una sonrisa y una falta de convicción evidente, asegurando que "no tiene ni idea de lo que le están diciendo".
Esta actitud de desentendimiento no es nueva en el torero. Al zanjar la conversación, ha dejado claro que no tiene intención de iniciar ni participar en una guerra mediática con su exmujer. Esta estrategia de silencio es coherente con el comportamiento que ha mantenido en otros conflictos públicos, como los mantenidos con Rocío Carrasco o con Tamara, la hermana de Michu. Ortega Cano parece decidido a no entrar en el juego de las polémicas televisivas, independientemente de que su hermana Mari Carmen o su hija Gloria Camila decidan salir en su defensa o expresar su malestar.





