El Gigante de Arroyito fue el escenario de un encuentro vibrante por los cuartos de final de la Copa Argentina, donde las hinchadas de Boca y Racing fueron las protagonistas absolutas antes y después del pitazo inicial. A pesar de que el ingreso al estadio se vio complicado por diversos incidentes en las tribunas, una vez superados estos obstáculos, el colorido y la melodía de ambos bandos transformaron la ciudad de Rosario en una verdadera fiesta deportiva. Los sectores destinados a los Xeneizes y a los Académicos jugaron su propio partido, llenando el estadio de banderas y cánticos que marcaron el ritmo de un duelo que quedará grabado en la historia de la competición.
Desde los primeros instantes, la tensión se hizo sentir. El equipo dirigido por Rodolfo Arruabarrena mostró dominio en el inicio del encuentro, y a los 13 minutos ocurrió una de las jugadas más polémicas del partido. Alan Velascó cayó dentro del área, provocando una reacción inmediata de los jugadores y el público azul y oro. Sin embargo, el árbitro Andres Gariano decidió que el juego continuara, ignorando los pedidos de penal. Mientras el ex Independiente permanecía en el césped, las gradas xeneizes explotaron en reclamos hacia el colegiado, marcando el primer momento de alta tensión en el estadio.
A pesar de la presión inicial de Boca, Racing supo aprovechar una oportunidad clave. A los 19 minutos de la primera mitad, la Academia logró un córner tras un contragolpe. Previo a la ejecución, el arquero de Boca actuó como un director técnico, organizando a sus compañeros en el área. No obstante, el volante Lodico probó al arco con un disparo preciso que terminó en un gol olímpico, rompiendo la valla de Leandro Brey y adelantando a Racing en el marcador. El festejo de Lodico con su público desató la alegría en el sector de los hinchas de Avellaneda.
En el desarrollo del juego, destacó la figura del zaguero y capitán de Racing, quien, siendo ex capitán de Boca, tuvo un rol fundamental. Aunque no portaba la cinta, se comportó como el líder del equipo, dialogando constantemente con el árbitro Gariano, motivando a sus compañeros y manteniendo el diálogo con los rivales, siendo uno de los jugadores más mencionados y aplaudidos por su hinchada.
La ventaja de la Academia se amplió nuevamente a través de una pelota parada. Tras una serie de rebotes en el área, Maravilla logró marcar su gol, convirtiendo al cuadro de la Ribera en una de sus víctimas favoritas. Este segundo tanto puso el marcador 2-0 a favor de Racing, alborotando nuevamente a los seguidores académicos que veían muy cerca la clasificación.
Sin embargo, el partido dio un giro drástico en los minutos finales. Con apenas 20 minutos restantes en el reloj, el delantero ecuatoriano de Boca comenzó una remontada impresionante. Primero, aprovechando un centro de Lautaro Blanco, conectó un cabezazo solo en el área para poner el 2-1. Este gol inyectó una dosis masiva de adrenalina en la tribuna azul y oro, que comenzó a alentar con fuerza pidiendo el empate.
La remontada no se detuvo ahí. Solo ocho minutos después de su primer tanto, el delantero volvió a aparecer con una gran intervención en el área para firmar su doblete, empatando el cruce. La hinchada de Boca, ahora revolucionada y en fiesta, comenzó a cantar pidiendo un gol más para dar vuelta la serie. La locura alcanzó su punto máximo cuando el mismo delantero marcó su tercer gol, nuevamente de cabeza, sellando un resultado final de 3-2. Esta remontada histórica ocurrió en menos de 20 minutos, provocando abrazos multitudinarios entre los hinchas y asegurando el pase a semifinales para el equipo de Arruabarrena, que ahora se medirá contra Banfield.
El final del encuentro estuvo marcado por la euforia y el caos. Tras el pitazo final, varios hinchas de Boca superaron los controles de seguridad e ingresaron al terreno de juego. Debido a esta invasión, el plantel xeneize tuvo que refugiarse en el vestuario hasta que la situación se calmó. Posteriormente, los jugadores salieron nuevamente al campo para recibir el tradicional cheque del torneo. Una vez restablecido el orden, los jugadores de Boca celebraron la clasificación junto a su público, incluyendo algunas chicanas hacia el rival, cerrando así una jornada intensa en Rosario.





