El conjunto de Oriente Petrolero sufrió un duro revés en su camino deportivo tras ser derrotado por un contundente marcador de 3-0 frente a Universitario de Vinto. El encuentro, disputado en el estadio Félix Capriles, dejó un sabor amargo no solo por el resultado numérico, sino por el desempeño mostrado en el campo de juego, lo que motivó una reacción inmediata y severa por parte del cuerpo técnico del equipo albiverde.
Gustavo Florentín, el director técnico de Oriente Petrolero, asumió una postura de total autocrítica al finalizar el compromiso. El entrenador paraguayo, lejos de buscar excusas externas o justificar el desempeño de sus dirigidos, reconoció abiertamente que su equipo estuvo muy por debajo del nivel esperado. En sus declaraciones posteriores al partido, Florentín fue enfático al señalar que la diferencia entre ambos planteles no radicó únicamente en la técnica, sino primordialmente en la actitud y la mentalidad con la que se afrontó el duelo.
Según el análisis del estratega, el equipo valluno de Universitario de Vinto fue ampliamente superior durante los noventa minutos. Florentín destacó que la victoria del rival fue más que merecida, subrayando que la U fue el único equipo que realmente intentó jugar y proponer fútbol durante el desarrollo del encuentro. Para el técnico, el éxito del adversario se basó en tres pilares fundamentales: las ganas, la entrega y el entusiasmo, elementos que, según su propia evaluación, brillaron por su ausencia en el desempeño de Oriente Petrolero.
La severidad de las palabras de Florentín no se limitó al análisis táctico. El entrenador confesó que el problema de la actitud no fue una sorpresa del día del partido, sino una preocupación que ya venía gestándose durante la semana de preparación. El técnico reveló que ya sentía inquietud por la manera en que los jugadores estaban abordando el compromiso, lo que lo llevó a lanzar una dura sentencia sobre el estado anímico y mental del plantel, afirmando categóricamente que al grupo le hacía falta un "baño de humildad".
Para el entrenador paraguayo, la presentación del equipo fue calificada como decepcionante. Florentín manifestó que el nivel futbolístico mostrado en el estadio Félix Capriles estuvo muy lejos de lo que Oriente Petrolero había exhibido en presentaciones anteriores. Esta caída en el rendimiento generó una preocupación adicional, ya que el equipo no logró conectar sus líneas ni mostrar la combatividad necesaria para contrarrestar las acciones de Universitario de Vinto.
A pesar del golpe anímico y deportivo, Gustavo Florentín expresó su deseo de que este resultado negativo no quede únicamente como una derrota más, sino que se transforme en una lección colectiva. El técnico manifestó su esperanza de que el grupo pueda utilizar este episodio como un aprendizaje fundamental, especialmente porque el nivel de apatía mostrado fue algo que, según sus palabras, nunca antes habían visto en el equipo.
En un gesto de deportividad, el técnico de Oriente Petrolero se tomó el tiempo de felicitar formalmente a Universitario de Vinto por su actuación. Valoró especialmente la valentía mostrada por el conjunto rival para buscar el partido y mantener la iniciativa, factores que terminaron sentenciando el marcador a favor de los vallunos.
Más allá de las palabras del técnico, las consecuencias deportivas de este resultado son tangibles. Con esta derrota, Oriente Petrolero ha dejado escapar una oportunidad crucial en la lucha por asegurar su clasificación a los cuartos de final de la Copa Bolivia, complicando su panorama en la competición.
A este escenario deportivo se suma una situación administrativa delicada dentro del club. Mientras el equipo busca reorganizarse para sellar su clasificación ante FC Universitario, el plantel profesional de Oriente Petrolero se encuentra a la espera del pago de la quinta cuota salarial, un factor externo que añade tensión al clima interno de la institución en un momento donde la autocrítica y la recuperación deportiva son urgentes.





