El sector automotor atraviesa una etapa crítica que ha dejado de ser una preocupación meramente comercial para convertirse en un problema laboral directo. La caída sostenida en el volumen de ventas y el desplome de la rentabilidad han llevado a diversos grupos de concesionarias en distintos puntos del país a iniciar, en las últimas semanas, procesos de despidos y programas de retiros voluntarios.
La situación actual del mercado dista considerablemente de las expectativas que se habían planteado al inicio del año. En aquel momento, las proyecciones sugerían que el mercado podría alcanzar las 700.000 unidades patentadas. Sin embargo, la realidad ha sido muy diferente. Según un relevamiento realizado por el sitio iProfesional, las expectativas actuales indican que el período cerrará por debajo de las 550.000 unidades. Esta cifra representa una caída de más del 10% si se compara con las 610.000 unidades vendidas en 2025.
A este escenario de baja demanda se suma un fenómeno de fragmentación del mercado que ha complicado la posición de los actores tradicionales. La irrupción de marcas chinas y el regreso de vehículos importados, que anteriormente enfrentaban diversas trabas para ingresar al país, han multiplicado la cantidad de competidores en el rubro. Este incremento en la oferta ha generado un impacto desigual: mientras que el mercado total registra una caída cercana al 13% en el transcurso del año, algunas terminales tradicionales están sufriendo desplomes mucho más severos, con caídas de hasta el 30% en sus patentamientos.
El impacto en el empleo ya es tangible en diversas regiones. Se ha registrado que un grupo empresario con agencias ubicadas en Pilar, Escobar y Zárate ha desvinculado a cerca de 40 trabajadores. Asimismo, otra empresa con trayectoria en la zona sur del conurbano bonaerense ha reducido su plantilla en aproximadamente 15 personas, según los datos recabados por el medio especializado.
La tendencia es generalizada en el sector. De acuerdo con un relevamiento efectuado entre agencias de distintas marcas, al menos la mitad de los consultados reconoció haber llevado a cabo desvinculaciones de personal en los últimos dos meses. Una fuente del sector explicó que gran parte de las estructuras de las agencias vinculadas a las marcas tradicionales están reduciendo su personal. Además, se ha observado una tendencia al cierre de sucursales o puntos de venta específicos, con el objetivo de concentrar toda la actividad comercial en las casas matrices.
Para intentar frenar la pérdida de ventas, tanto los fabricantes como los concesionarios han profundizado una agresiva guerra de descuentos y bonificaciones. Esta estrategia, aunque busca atraer compradores, ha puesto en riesgo la sostenibilidad financiera de las agencias, obligándolas a operar con márgenes de ganancia mínimos. En algunos casos, las agencias llegan incluso a vender las unidades por debajo de su costo, apostando a recuperar esa diferencia económica a través de los incentivos que otorgan las terminales por el cumplimiento de objetivos de ventas.
El ajuste laboral está afectando principalmente a los trabajadores que fueron incorporados al sector en los últimos dos o tres años. Este periodo de contrataciones coincidió con una etapa de crecimiento posterior al fuerte ajuste ocurrido entre 2020 y 2023. En aquel entonces, la escasez de unidades provocada por las restricciones a las importaciones permitía a las agencias vender con sobreprecios, lo que derivaba en una mayor rentabilidad por unidad.
En la actualidad, el escenario es exactamente el opuesto. El mercado se caracteriza por una mayor oferta de vehículos, una competencia mucho más intensa y una ganancia significativamente menor por cada auto vendido. Esta combinación de factores ha terminado por traducirse en una reducción del empleo dentro de las concesionarias en todo el territorio nacional.






