El sistema eléctrico argentino registró cambios significativos en su composición durante el mes de agosto, marcados principalmente por un fuerte resurgimiento de la energía hidráulica. Según un informe de Economía & Energía, basado en datos suministrados por CAMMESA, la generación de las centrales hidráulicas alcanzó los 3,4 TWh, lo que representa un crecimiento interanual del 44,6%. Este incremento posiciona a la fuente hídrica como uno de los movimientos más relevantes de la matriz energética en el último periodo.
Este salto en la producción hidroeléctrica coincidió con un escenario de expansión en la demanda eléctrica total, que llegó a los 12,4 TWh, registrando una suba del 6,1% en comparación con el mismo mes del año anterior. No obstante, al analizar la evolución mensual, se observó una contracción del 4,8% respecto a lo registrado en julio. El crecimiento de la demanda fue heterogéneo entre los distintos sectores de consumo: el segmento residencial lideró el incremento con una suba del 8,8%, seguido por el sector industrial con un avance del 6,6%, mientras que el consumo comercial mostró una expansión más moderada del 0,6%.
En contraposición al avance de la energía hidráulica, la generación térmica experimentó una caída. Las centrales térmicas redujeron su participación en un 13,3% interanual, situando su producción en 5,3 TWh. A pesar de este descenso, la fuente térmica continúa siendo la principal fuente individual de producción dentro del sistema. Esta menor utilización de las térmicas tuvo un impacto directo en el consumo de combustibles; el volumen de gas natural utilizado para generar electricidad fue equivalente a 38 millones de metros cúbicos diarios, lo que supone una baja del 7,9% interanual. Específicamente, el consumo específico de gas natural cayó un 16,5%.
Por otro lado, el precio del gas natural destinado a la generación eléctrica mostró un incremento considerable, ubicándose en US$ 11,9 por millón de BTU, un valor que se encuentra un 65,9% por encima de lo registrado un año atrás. En contraste con el gas, el consumo de carbón registró un aumento del 679%, aunque este dato se produce sobre una base comparativa baja.
En cuanto a la oferta eléctrica total, el sistema alcanzó los 12,9 TWh en agosto, un 6% más que en el mismo mes del año previo. De este total, la generación local aportó 12 TWh, con un crecimiento interanual del 3,6%. Un punto destacado es el comportamiento de las importaciones de energía, que sumaron 0,9 TWh. Si bien este volumen representa un fuerte incremento interanual del 54,1%, la cifra se mantiene un 14,3% por debajo de los niveles registrados en agosto de 2024.
El resto de la matriz energética también mostró variaciones. La generación nuclear alcanzó 1 TWh, con una mejora del 3% interanual. Por su parte, las energías renovables aportaron en conjunto 2,3 TWh, un 6,5% más que en el mismo periodo del año anterior. Dentro de este grupo, la energía solar fue la que registró el mayor crecimiento porcentual, con un aumento del 26,3% hasta alcanzar los 0,5 TWh, mientras que la generación eólica se mantuvo estable con una variación positiva del 0,5%, aportando 1,5 TWh.
Este escenario es particularmente relevante para provincias con una fuerte infraestructura hídrica, como Neuquén, donde los grandes aprovechamientos de los ríos constituyen una pieza estratégica para la seguridad energética del país. El incremento de la generación hidráulica vuelve a poner en primer plano el aporte de estas centrales en un contexto de demanda creciente.
Finalmente, el informe destaca que la potencia máxima mensual llegó a los 24.956 MW en agosto, lo que representa un incremento interanual del 8,1%, aunque significó una reducción del 8,2% en comparación con julio. Este indicador refleja la presión constante sobre el sistema eléctrico, impulsada mayormente por el consumo residencial, en un mes donde la combinación de mayor aporte hidráulico y renovable permitió compensar la reducción de la producción térmica.





