En el año 2010, Paola Antonelli, quien se desempeña como curadora principal de arquitectura y diseño en el Museo de Arte Moderno (MoMA) de Nueva York, tomó una decisión audaz al organizar una exposición centrada en objetos cotidianos. El objetivo de Antonelli era demostrar que cualquier persona puede tener una colección de calidad museística simplemente revisando el cajón de su escritorio. En dicha muestra incluyó elementos tan comunes como clips para papeles, notas adhesivas, chocolates M&Ms y utensilios de cocina de la marca OXO Good Grips.
Según explica la curadora, el propósito de aislar estos objetos en un entorno museístico es crear una distancia y un dramatismo que permitan al espectador verlos con otros ojos, revelando el universo y la historia que se ocultan detrás de herramientas tan eficaces que han pasado a ser imperceptibles en la vida diaria. Como resultado de este proceso, Antonelli decidió adquirir el símbolo @ para integrar la colección permanente del MoMA.
Aunque hoy en día el signo @ es percibido como un elemento fundamental de la era digital, su historia se extiende mucho más allá de la informática. Keith Houston, autor del libro "Personajes Sospechosos: la Historia Secreta de la Puntuación", señala que el símbolo es, en esencia, una abreviatura. Sus raíces se remontan a la antigua Grecia y su relación con la cerámica, específicamente con las ánforas. Estas vasijas de barro, caracterizadas por su cuello largo y dos asas, se utilizaban para almacenar productos como aceite de oliva, cereales y vino.
Con el tiempo, la ánfora dejó de ser solo un recipiente para convertirse en una unidad de medida estándar. Los comerciantes, que necesitaban comunicar frecuentemente la venta de ciertas cantidades de productos a precios específicos, comenzaron a dibujar una letra "a" con una cola larga que la rodeaba, omitiendo el resto de las letras de la palabra "ánfora". Uno de los primeros registros documentados de este uso moderno data del 4 de mayo de 1536, en una carta enviada por el comerciante Francesco Lapi desde Sevilla hacia Roma, donde indicaba que una ánfora de vino costaba entre 70 y 80 ducados. No obstante, existen rastros aún más antiguos, como un manuscrito búlgaro de 1375 donde aparece el símbolo, posiblemente como una floritura de la palabra "amén".
A pesar de que las ánforas desaparecieron como recipientes comunes, la @ sobrevivió gracias a que los contadores y encargados de registros la utilizaban para marcar precios de venta. Gerry Leonidas, profesor de tipografía en la Universidad de Reading, explica que el símbolo se mantuvo vigente debido a la expansión de las máquinas de escribir en Estados Unidos durante el siglo XIX. El auge de los catálogos de venta por correo generó una gran necesidad administrativa y una clase de mecanógrafos profesionales. En una época donde las máquinas eran tan costosas y complejas que algunos modelos carecían incluso de teclas para el 0 o el 1, la @ fue considerada lo suficientemente crucial para ser incluida en el teclado debido a su función contable.
La transición al mundo digital ocurrió cuando las computadoras adoptaron los teclados de las máquinas de escribir. Sin embargo, el símbolo no fue esencial para todos los usuarios hasta 1971, cuando Ray Tomlinson, un informático de Arpanet, buscó una manera de indicar la ubicación de una persona específica en la red para enviar mensajes. Tomlinson rescató la @ de la jerga empresarial y la colocó en medio de la dirección, enviando así el primer correo electrónico.
A medida que el símbolo se globalizó, diversas culturas le asignaron nombres basados en su apariencia visual. En Italia se le conoce como "chiocciola" (caracol), mientras que en hebreo se le llama a veces "strudel", en referencia al pastel enrollado. En checo se denomina "zavináč" (arenque encurtido enrollado) y en Rusia se le llama "sobaka" (perro), debido a que parece una mascota acurrucada. En Bélgica, aunque el término inglés "at" ha ganado terreno, persiste el nombre tradicional holandés "apenstaartje" (cola de mono). Por su parte, en Grecia se le denomina "patito" y en regiones de habla hispana y portuguesa se utiliza "arroba", término vinculado a la unidad de medida y peso relacionada con la ánfora.
En la actualidad, la @ ha trascendido su función técnica. En España y Latinoamérica, se emplea ocasionalmente como un carácter de género neutro para fomentar la inclusividad, sustituyendo las terminaciones "o" y "a" en palabras como "amig@s". Asimismo, Leonidas destaca que el uso de la @ como identificador de usuario ha impactado la identidad personal, ya que obliga a eliminar espacios y usar minúsculas, forzando a las personas a crear una palabra única que represente su personalidad en línea.
La historia de este símbolo puede apreciarse actualmente en la exposición "Pirouette: Turning Points in Design" en el MoMA de Nueva York, donde permanecerá hasta el 15 de noviembre de 2025. Para Antonelli, la exhibición de la @ busca transmitir el deleite y la inspiración que surge al reconocer la complejidad y el diseño contenidos en un pequeño símbolo con forma de ombligo.






