La Conferencia Episcopal Boliviana ha confirmado oficialmente este jueves el sensible fallecimiento de Monseñor Ricardo Ernesto Centellas Guzmán, quien se desempeñaba como el Arzobispo de la Arquidiócesis de Sucre. El prelado perdió la vida en la ciudad de Oruro, dejando un vacío significativo en la estructura eclesiástica y pastoral del país.
A través de un comunicado difundido en sus redes sociales, la máxima instancia de la Iglesia Católica en Bolivia expresó su pesar y llamó a la unidad en la fe. “La Iglesia que peregrina en Bolivia se une en profunda oración y cristiana esperanza para encomendar a nuestro querido Arzobispo de la Arquidiócesis de Sucre Monseñor Ricardo Centellas, quien consagró su vida al servicio pastoral del Pueblo de Dios”, señaló el organismo eclesiástico en su mensaje oficial.
De acuerdo con la información recopilada y publicada por el medio de comunicación Correo del Sur, el fallecimiento de Monseñor Centellas ocurrió mientras se encontraba en la ciudad de Oruro. Según los datos proporcionados por su familia al mencionado medio, el arzobispo participaba en ese momento de los actos conmemorativos por el aniversario de la Universidad Católica Boliviana (UCB), institución con la que mantuvo un vínculo estrecho y profesional durante gran parte de su trayectoria.
Ante esta irreparable pérdida, se han coordinado las acciones logísticas para el traslado de los restos del prelado. Se informó que una comisión especial, integrada por sacerdotes del clero chuquisaqueño, se trasladará hasta el departamento de Oruro con el objetivo de proceder con el traslado del cuerpo hacia la ciudad de Sucre. Mientras se completan estos trámites y el desplazamiento se hace efectivo, los restos de Monseñor Centellas serán velados en la ciudad orureña, donde ya se ha instalado una capilla para recibir a quienes deseen rendirle homenaje y acompañar a sus allegados en el duelo.
En su mensaje final, la Conferencia Episcopal Boliviana elevó una plegaria por el descanso eterno del arzobispo, encomendando su alma al Creador: “Rogamos al Dios que lo reciba en su gloria eterna y premie su fidelidad como buen Pastor”.
La trayectoria de Ricardo Ernesto Centellas Guzmán estuvo marcada por una dedicada carrera al servicio de la Iglesia y la educación. Además de su rol como arzobispo, Centellas desempeñaba la función de Gran Canciller de la Universidad Católica Boliviana, cargo desde el cual veló por la excelencia académica y los valores cristianos dentro de la institución.
Nacido en Chuquisaca, Centellas inició su camino hacia el sacerdocio siendo ordenado en el año 1988. Desde aquel momento, desarrolló una carrera ascendente y diversa dentro de la jerarquía eclesiástica, sirviendo en diversos cargos de responsabilidad. En sus primeros años de servicio, destacó su labor como rector del Seminario San Cristóbal de Sucre, donde contribuyó a la formación de nuevas generaciones de sacerdotes.
Su formación académica fue profunda y especializada, habiendo obtenido sus estudios en Teología Espiritual en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, una de las instituciones más prestigiosas del mundo católico. Esta base académica respaldó su posterior desempeño como Obispo Auxiliar y, posteriormente, como Obispo Titular de la Diócesis de Potosí, donde su labor pastoral fue ampliamente reconocida.
Uno de los puntos más destacados de su liderazgo fue su periodo como presidente de la Conferencia Episcopal Boliviana, cargo que ejerció entre los años 2015 y 2021. Durante este tiempo, coordinó las acciones de la Iglesia a nivel nacional, enfrentando los desafíos sociales y espirituales del país.
Finalmente, desde el año 2020, asumió la responsabilidad como arzobispo de Sucre. En esta etapa, Monseñor Centellas demostró un compromiso firme con el bienestar de la comunidad y, muy especialmente, con el fortalecimiento de la educación. Su gestión fue fundamental para el crecimiento de la Universidad Católica Boliviana en la región, siendo uno de los principales impulsores para que la UCB lograra consolidar la Sede Académica La Plata en la ciudad de Sucre, expandiendo así el acceso a la educación superior con sello católico en la zona.






