El estreno de Diego Forlán en el banquillo como seleccionador interino de la selección uruguaya tuvo un desenlace adverso. En un encuentro amistoso disputado este jueves en la ciudad de Miyagi, La Celeste cayó derrotada por 3-1 frente al combinado de Japón, en un partido que se mantuvo competitivo durante la mayor parte del tiempo, pero que terminó con un resultado lapidario debido a un cierre descontrolado por parte del equipo charrúa.
El encuentro comenzó con una dinámica intensa, y apenas los equipos lograron plantarse en el terreno de juego, los anfitriones golpearon primero. En el minuto 12, Nakamura habilitó a Kuryu Matsuki mediante un pase en largo por la banda derecha. El centrocampista del Southampton, aprovechando la pasividad defensiva mostrada por Sanabria, conectó un potente zurdazo pegado al palo que dejó sin opciones al guardameta Mele. Este tanto representó el primer gol de Matsuki, de 23 años, con la selección japonesa, equipo en el cual debutaba precisamente este jueves.
Tras el golpe inicial, Uruguay comenzó a reaccionar. La presencia de Rodrigo Bentancur en el campo fue cobrando protagonismo, permitiendo que La Celeste generara sus primeras llegadas. Cerca del minuto 39, Maxi Araujo tuvo una oportunidad clara mediante un cabezazo que fue atajado por el portero nipón; en el rechace, Federico Viñas no logró concretar la jugada para enviar el balón al arco. Sin embargo, el esfuerzo dio frutos tres minutos después, al minuto 42, cuando Lucas Torreira —jugador que no contaba en los planes de Marcelo Bielsa— recuperó la pelota. Bentancur organizó la ofensiva que culminó con el remate a red de Maxi Araujo, quien logró anotar a pesar de disparar desde una posición muy escorada, dejando el marcador igualado al descanso.
La segunda mitad estuvo marcada por un carrusel de cambios en ambos conjuntos, lo que provocó una pérdida notable en la calidad del juego. A pesar de esto, Uruguay tuvo una oportunidad determinante para adelantarse en el marcador, pero Darwin Núñez no logró aprovechar la ocasión más clara del encuentro.
Cuando parecía que el partido finalizaría en un empate, la fragilidad defensiva de Uruguay se hizo evidente en el tiempo de descuento. En el minuto 90+2, Japón recuperó el balón en el centro del campo y ejecutó un ataque rápido que terminó en un remate raso de Kento Shiogai, quien aprovechó la ausencia de defensores en el costado izquierdo uruguayo. El gol generó incertidumbre y el VAR tardó varios minutos en confirmarlo debido a una posible posición de fuera de juego, pero finalmente fue validado.
La debacle celeste se completó apenas unos segundos después de la reanudación. Junya Ito rompió la línea defensiva uruguaya con un pase al hueco que dejó a Ayase Ueda en un mano a mano frente a Mele. El delantero japonés superó al arquero en su salida al minuto 90+6, sentenciando el 3-1 definitivo.
En la rueda de prensa posterior al encuentro, Diego Forlán analizó lo sucedido describiendo el partido como "bastante disputado y bueno", lamentando que los errores en los descuentos permitieran que Japón se llevara la victoria. El técnico se mostró "muy agradecido a los jugadores porque hicieron un esfuerzo enorme" y destacó el desgaste físico provocado por el viaje, señalando que, aunque el resultado no reflejó la realidad de lo que fue el partido, el esfuerzo fue evidente.
Más allá del resultado, el debut de Forlán deja al descubierto problemas estructurales que la selección uruguaya arrastra desde hace tiempo. El cuerpo técnico ahora enfrenta el desafío de reconstruir un equipo que padece desajustes defensivos, falta de calidad en la elaboración de las jugadas, un uso excesivo del balón en largo y una escasa eficacia en el ataque.
Diego Forlán tiene ahora una hoja de ruta marcada hasta marzo, mes en el que la federación decidirá sobre su continuidad definitiva. Mientras tanto, La Celeste continuará su gira asiática con dos compromisos pendientes: se enfrentará a Corea del Sur el 28 de septiembre en Seúl y cerrará la gira contra India el 6 de octubre en Calcuta.





