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A 35 años del estallido de 1991: El año que refundó la sensibilidad del rock global y nacional

En un lapso de apenas unas horas llegaron a las disquerías de todo el mundo obras destinadas a demoler la estética imperante y refundar la sensibilidad musical para la década que comenzaba.

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A 35 años del estallido de 1991: El año que refundó la sensibilidad del rock global y nacional

La última semana de septiembre de 1991 se posiciona como el epicentro de un año que cambió la historia del rock y la cultura popular. En un lapso de pocas horas, llegaron a las tiendas de todo el mundo tres obras destinadas a demoler la estética vigente y refundar la sensibilidad musical para la década de los noventa: Nevermind de Nirvana, Blood Sugar Sex Magik de Red Hot Chili Peppers y Screamadelica de Primal Scream.

A tres décadas y media de aquel momento, el análisis de 1991 permite entenderlo como la grieta definitiva por la cual el underground, la cultura rave, el metal y el rock alternativo asaltaron el consumo masivo global. El 24 de septiembre de 1991, el lanzamiento de Nevermind supuso una sacudida cultural. Gracias a la producción de Butch Vig y la mezcla de Andy Wallace, el trío compuesto por Kurt Cobain, Krist Novoselic y Dave Grohl sintetizó la furia del punk con la sensibilidad melódica de los Beatles.

El impacto de "Smells Like Teen Spirit" actuó como un misil de demolición contra el hair metal ochentero y el pop comercial. Para Nirvana, este éxito convirtió a Cobain en el vocero involuntario de la Generación X, borrando la línea entre la ética del do it yourself y el negocio multinacional. Nevermind no solo desplazó a Michael Jackson del primer puesto del ranking Billboard, sino que demostró que la desazón juvenil podía ser el fenómeno comercial más poderoso de la época.

Ese mismo 24 de septiembre se publicó Blood Sugar Sex Magik, grabado por los Red Hot Chili Peppers en una mansión de Laurel Canyon bajo la tutela de Rick Rubin. La banda perfeccionó un híbrido de funk, punk y metal pesado con una madurez compositiva inédita. El trabajo de Flea y Chad Smith, junto a la guitarra de John Frusciante y la voz de Anthony Kiedis, dio lugar a temas como "Give It Away" y "Under the Bridge". Aunque el álbum los catapultó a estadios globales, Frusciante abandonaría el grupo un año después, abrumado por la masividad y las giras.

Casi en simultáneo, el 23 de septiembre, Primal Scream lanzó en Europa Screamadelica. Liderados por Bobby Gillespie y moldeados por el productor Andrew Weatherall, los escoceses fusionaron la psicodelia tradicional con el acid house y la cultura del éxtasis. Canciones como "Loaded", "Come Together" y "Movin' On Up" se convirtieron en himnos de una juventud que buscaba la catarsis en las pistas de baile, sentando las bases del Britpop y el indie dance.

Sin embargo, 1991 no se limitó a finales de septiembre. Semanas antes, Pearl Jam editaba Ten, obra atravesada por la voz de Eddie Vedder que compitió por el trono del grunge. Paralelamente, Metallica lanzó The Black Album, producido por Bob Rock, donde abandonaron el thrash técnico por riffs más lentos y accesibles como "Enter Sandman" y "Nothing Else Matters", redefiniendo el alcance comercial del heavy metal.

Por su parte, Guns N' Roses lanzó el mismo día el álbum doble Use Your Illusion I y II, demostrando que el rock de estadios podía ser hiperbólico y conceptual con temas como "November Rain" y "Estranged". U2 también se reinventó en Berlín con Achtung Baby, incorporando música industrial y electrónica en canciones como "One". El año también contó con el sonido denso de Soundgarden en Badmotorfinger y el pop refinado de R.E.M. en Out of Time, destacando el éxito global de "Losing My Religion".

Este estallido fue potenciado por la consolidación del Compact Disc (CD) y el dominio de MTV, que funcionaba como la aduana estética global, capaz de convertir a bandas de garaje en fenómenos de ventas mediante la rotación intensiva de videoclips.

En Argentina, 1991 fue también una bisagra. Luis Alberto Spinetta lanzó Pelusón of Milk, un disco luminoso con temas como "Seguir viviendo sin tu amor". Charly García y Pedro Aznar publicaron Tango 4, fusionando capas sintéticas y sensibilidad emocional en piezas como "Tu amor".

En el circuito emergente, La Renga publicó Esquivando Charcos, grabado con recursos mínimos y distribuido en cassette, marcando el inicio del rock barrial con temas como "Buseca y vino tinto". Hermética lanzó Ácido Argentino, obra cumbre del metal nacional que retrató la marginación social con la pluma de Ricardo Iorio. Tras la muerte de Luca Prodan, nacieron Las Pelotas con Corderos en la noche y Divididos con Acariciando lo áspero, donde el power trío de Mollo y Arnedo reinventó el rock pesado. Finalmente, Rata Blanca alcanzó su pico de popularidad con Guerrero del Arco Iris, consolidando el hard rock neoclásico en América Latina.

A 35 años, 1991 se percibe como el último gran Big Bang de la música de guitarras antes de la fragmentación digital. Fue el año donde la tensión entre lo subterráneo y lo comercial se disolvió, demostrando que la distorsión y el compromiso social podían ocupar el centro del escenario global.

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