El caso de agresión sexual contra un estudiante de 16 años en el Liceo Naval Almirante Guise ha tomado un giro aún más alarmante tras la revelación de nuevos detalles surgidos de los interrogatorios a los alumnos implicados. La conmoción pública ha crecido a medida que se conocen las declaraciones de los menores involucrados y las medidas judiciales adoptadas para asegurar el proceso legal.
En términos judiciales, el Tercer Juzgado de Familia de Lima ha dictado cuatro meses de internamiento preventivo en el centro de rehabilitación juvenil Maranguita, ubicado en San Miguel, para seis de los adolescentes investigados. Esta medida fue solicitada por la Séptima Fiscalía de Familia de Lima Centro, mientras que otros cuatro menores fueron puestos en libertad tras las diligencias correspondientes. El Poder Judicial confirmó que los seis internados permanecerán en dicho centro mientras continúan las investigaciones por el presunto abuso sexual contra el escolar, quien cursaba el cuarto grado de secundaria.
Paralelamente a las decisiones judiciales, la periodista Milagros Leiva, en su programa ‘Esta noche’, difundió detalles perturbadores basados en la lectura de los documentos de los interrogatorios realizados por la fiscalía. Según el relato de la conductora, nueve alumnos fueron interrogados sobre lo ocurrido dentro del bus donde se produjo el ataque. Entre las declaraciones, uno de los menores habría admitido haber utilizado un palo, mientras que otro sostuvo que la agresión fue perpetrada por varias personas.
Un punto recurrente en los testimonios sería que la víctima gritó desesperadamente pidiendo que se detuvieran. Leiva señaló que el ataque habría continuado hasta que uno de los supuestos amigos de la víctima intervino para retirar el objeto utilizado. Asimismo, se reveló un detalle especialmente crudo: los estudiantes habrían observado que el palo empleado en la agresión estaba cubierto de heces. La periodista cuestionó la violencia del acto y la gravedad de las lesiones internas que el menor pudo haber sufrido.
El comportamiento de los implicados tras el hecho ha generado una fuerte indignación. Según la información revisada por Leiva, los menores se habrían dirigido a un chifa después de la agresión, mostrando una alarmante falta de empatía. Además, se indicó que algunos de los estudiantes regresaron al colegio con total normalidad, como si el suceso no hubiera tenido lugar.
En cuanto a las estrategias de defensa y los testimonios, la periodista mencionó que uno de los menores alegó que llevaba audífonos puestos durante el incidente, razón por la cual no habría escuchado los gritos de la víctima y solo habría percibido que sucedía algo “medio raro”. Por otro lado, el presunto agresor principal habría manifestado no recordar los hechos, argumentando que se encontraba en estado de shock, una explicación que Leiva calificó como preocupante y posiblemente parte de una estrategia legal.
Otro aspecto crítico revelado en los interrogatorios es que este ataque no habría sido un hecho aislado. Se mencionaron episodios previos en los que algunos de los escolares ya habían molestado a la víctima utilizando un palo, lo que sugiere un patrón de hostigamiento previo que culminó en el delito. Según el relato, los agresores habrían "dejado que se les fuera de la mano" la situación.
Finalmente, la conductora criticó la actitud de los estudiantes que presenciaron el ataque sin intervenir para proteger al compañero, así como las condiciones en las que los menores fueron trasladados durante las diligencias. También hizo referencia a un incidente ocurrido entre el padre de uno de los investigados y los periodistas que cubrían la noticia. El fiscal, por su parte, ha intentado reconstruir los hechos detalladamente para determinar el grado de participación de cada uno de los involucrados en este caso que ha conmocionado a la comunidad educativa.


