Un detalle técnico sobre el departamento de Cristina Kirchner ha vuelto al centro de la escena en la causa Cuadernos. Durante el juicio en el Tribunal Oral Federal 7, el testimonio de Juan Carlos Barrales, ex jefe de la División Operaciones Federales, puso el foco en la seguridad del inmueble allanado en agosto de 2018.
Barrales declaró que, durante el operativo, los efectivos encontraron más de una puerta blindada. El dato más relevante surge al describir la habitación matrimonial: detrás de la cama, había un vestidor protegido por una puerta blindada, la cual fue abierta en su momento por el secretario de la expresidenta para permitir el registro.
¿Por qué este detalle es clave para la investigación? La Fiscalía intenta reconstruir el circuito de recaudación ilegal de dinero. Según la acusación, el domicilio de Uruguay 1306 era uno de los destinos de los fondos presuntamente recolectados entre empresarios y entregados a Daniel Muñoz, exsecretario privado de Néstor Kirchner. De hecho, los cuadernos de Oscar Centeno mencionan a Muñoz en 87 oportunidades vinculadas a esta dirección.
Para sustentar estas afirmaciones, la Fiscalía exhibió videos del procedimiento. Sin embargo, esta medida provocó el rechazo de la defensa. El abogado Carlos Beraldi cuestionó la difusión de imágenes de sectores íntimos del hogar, calificando la medida como un exceso que no guarda relación con el expediente.
Aunque la presencia de puertas blindadas no demuestra por sí sola el almacenamiento de valores, la Fiscalía busca relacionar las características físicas del departamento con el resto de las pruebas y testimonios. El juicio, iniciado en noviembre de 2025, investiga un sistema de recaudación ilegal ligado a contratos y negocios con el Estado.
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