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Boca regresa al Morumbi: Arruabarrena y Riquelme vuelven al escenario de la gloria de 2000

Visita a San Pablo este martes, desde las 21.30, por un lugar en las semifinales; en la Bombonera se impuso 1-0 por el gol de Merentiel - LA NACION

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Boca regresa al Morumbi: Arruabarrena y Riquelme vuelven al escenario de la gloria de 2000

Rodolfo Arruabarrena y Juan Román Riquelme regresarán este martes al Estadio Morumbi, un escenario que guarda recuerdos profundos para ambos. Hace 26 años, formaban parte del plantel que conquistó la Copa Libertadores del año 2000 bajo la dirección técnica de Carlos Bianchi. En esta ocasión, sus roles han cambiado drásticamente: uno regresa como entrenador y el otro como presidente de un club que se encuentra obligado a dar un paso más para recuperar su protagonismo internacional.

El contexto actual del Xeneize es complejo. El próximo lunes se cumplirán 1300 días desde que el club con más campeonatos de Argentina ganó su último título, la Supercopa Argentina obtenida ante Patronato. Sin embargo, la espera por un trofeo fuera del país es todavía mayor: han transcurrido casi dos décadas desde la Recopa Sudamericana de 2008 ganada ante Arsenal. La magnitud del tiempo transcurrido es evidente al observar que ya no queda ningún futbolista de aquel plantel en actividad, incluyendo al propio Riquelme.

Por estas razones, el partido frente a San Pablo, correspondiente a la vuelta de los octavos de final de la Copa Sudamericana, posee condimentos especiales. Boca deberá defender la ventaja del 1-0 conseguida en la Bombonera y superar el encuentro más importante del ciclo de Arruabarrena. De lograr la clasificación, el equipo quedaría a solo tres partidos de una final que podría poner fin a la racha más larga sin trofeos internacionales desde que el club ganó la Libertadores de 1977.

Aunque la ventaja de la ida se considera corta debido a la paridad del partido, Boca llega a la revancha en Brasil con la tranquilidad de que dos de los tres resultados posibles le otorgan el pase a la siguiente ronda: ganar o empatar. En el caso de perder por un solo gol, la serie se definiría mediante penales, una instancia donde Boca ha construido gran parte de su mística copera. Bajo la dirección de Arruabarrena, el equipo permanece invicto en estas definiciones, habiendo ganado las tandas disputadas contra O’Higgins por la Sudamericana y frente a Vélez en la Copa Argentina. En general, el club se impuso en cinco de las últimas seis definiciones desde los doce pasos, con la única excepción de la caída ante Alianza Lima en el repechaje de la Copa Libertadores de 2025.

Desde su llegada, Arruabarrena ha logrado que Boca recupere una fisonomía de equipo, implementando una idea de juego clara. Esto se ha traducido en el levantamiento del rendimiento individual de jugadores como Alan Velasco y el potenciamiento de Santiago Ascacibar. Asimismo, el entrenador ha apostado por juveniles que han respondido satisfactoriamente, como Facundo Herrera, Leonel Flores y Tomás Aranda, quien actualmente se encuentra baja por lesión. El equipo ha logrado sostener su nivel incluso sin el enganche, aunque se ha notado una pérdida de brillo en el juego.

El balance estadístico del ciclo es positivo: la derrota ante Riestra en el debut fue el único tropiezo. Posteriormente, Boca encadenó 13 partidos sin perder, registrando ocho triunfos y cinco empates. Ahora, el entrenador se enfrenta al examen más exigente desde su regreso.

El escenario del Morumbi tiene una historia particular para el club. San Pablo fue el último rival que Boca enfrentó en dicho estadio, donde el Xeneize solo ha ganado una vez en siete presentaciones. No obstante, el estadio fue testigo de noches memorables: la eliminación en cuartos de final de la Libertadores de 1991 tras caer 3-1 con Corinthians, el pase a la final de la Supercopa de 1994 tras perder 1-0 ante San Pablo, el empate 1-1 en la Copa Mercosur de 1999 y, fundamentalmente, el empate sin goles ante Palmeiras en el año 2000 que terminó en penales y consagración. También destacan la victoria 3-1 ante Santos en 2003 y el empate 2-2 con San Pablo en la Recopa de 2006, aunque la última visita terminó en eliminación en la Sudamericana de 2007 tras perder 1-0.

Para Arruabarrena, la final de 2000 es un recuerdo imborrable. En el partido de ida, marcó los dos goles del empate 2-2 en la Bombonera, el único doblete de su carrera. Tras su retiro en 2011, recordó que aquel partido tuvo un valor sentimental muy fuerte por ser hincha del club y por lo que significaba aquella Libertadores para el grupo.

Hoy, la presión también recae sobre Juan Román Riquelme. Desde que asumió la presidencia, el club no ha logrado consagrarse. Si bien parece haber encontrado un orden futbolístico y un rumbo más claro tras un tiempo de inestabilidad, una eliminación en Brasil representaría un golpe duro para una gestión que mantiene un saldo negativo en el plano deportivo.

En cuanto al equipo, Arruabarrena apostaría por su formación de gala gracias al regreso de Milton Delgado, quien se recuperó de un desgarro. De esta manera, Lautaro Di Lollo y Herrera formarían la zaga titular, con Leonel Flores y Miguel Merentiel en la delantera, una estructura que ya ha dado respuestas y que ahora deberá enfrentar la prueba más exigente del semestre.

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