Ganar como visitante en el fútbol argentino es una tarea que conlleva una complejidad inherente. Como bien se sabe en el ámbito deportivo, obtener tres puntos fuera de casa requiere no solo de calidad técnica, sino de una capacidad notable para pelear cada pelota, sufrir los embates del rival y aprovechar con precisión las escasas oportunidades que se presentan. Para el Club Atlético Lanús, el reciente encuentro en Vicente López fue el escenario donde se cumplió esta premisa, logrando una victoria trabajada frente a un Platense que siempre resulta complicado bajo la conducción técnica de Martín Palermo.
Desde el inicio del encuentro, el equipo proveniente de Longaniza mostró una actitud propositiva. El Granate saltó al campo entonado por el impulso anímico que le dejó el triunfo en la fecha anterior ante Vélez Sarsfield. Con la conciencia clara de que una victoria en esta plaza los dejaría prácticamente posicionados dentro de los mejores ocho del torneo, Lanús tomó la iniciativa del juego desde el primer minuto. Esta postura agresiva y decidida se vio reflejada en los primeros quince minutos de juego, periodo en el cual el equipo granate generó tres chances claras para abrir el marcador.
La oportunidad más nítida de ese tramo inicial estuvo en los pies de Toto Salvio. El exjugador de Boca Juniors demostró su jerarquía individual cuando logró superar de manera contundente a Cuesta, definiendo con su pierna zurda. Sin embargo, la pelota se fue apenas desviada del caño izquierdo, dejando una sensación de peligro constante sobre el arco local. Salvio, en general, tuvo una tarde redonda, siendo el motor de muchas de las llegadas del equipo visitante.
Dentro de lo que fue un partido sumamente disputado y laborioso, el tándem conformado por Toto Salvio y Sasha Marcich resultó ser la zona de mayor peligro para el equipo de Palermo. La química entre el ex Boca y el ex San Telmo permitió que Lanús pudiera romper las líneas defensivas del Calamar. Fue precisamente a través de esta fórmula que llegó el gol del triunfo. La jugada comenzó con una descarga del número 11, Salvio, hacia Marcich, quien con una visión rápida lanzó un centro de primera y de rastrón. El delantero paraguayo Wlk, quien se mantuvo más atento que los defensores centrales rivales, logró anticiparse y empujar la pelota al fondo de la red para poner el 1-0.
No obstante, el fútbol requiere también de la capacidad de resistir. En esa faceta de saber sufrir, Lanús no escatimó esfuerzos. A pesar de que por momentos el equipo supo ocupar bien los espacios a lo ancho del campo para descargar la presión, el Platense de Martín Palermo no se rindió y generó diversas ocasiones para buscar la igualdad. En esos momentos críticos apareció la figura de Nahuel Losada, el arquero granate, quien se convirtió en uno de los protagonistas destacados de aquella tarde gris en el norte del Gran Buenos Aires.
Losada fue determinante al realizar tres tapadas claves que permitieron sostener el cero en su arco. La intervención más sobresaliente ocurrió durante la segunda mitad del encuentro, cuando Lencina conectó una volea potente que se dirigía hacia la zona baja del arco; allí, una estirada precisa del guardameta evitó el empate. Además de la habilidad del arquero, la fortuna acompañó al equipo visitante en los instantes finales, ya que el palo rechazó un remate de Gauto a tan solo dos minutos de finalizar el partido.
Gracias a este resultado, Lanús logró escalar posiciones importantes, ubicándose ahora en la cuarta ubicación de la Zona A del Torneo Clausura y alcanzando el noveno lugar en la tabla anual. El equipo supo aguantar la presión, golpeó en el momento justo gracias a su jerarquía individual y colectiva, y logra así recuperar el ánimo tras el duro golpe sufrido en la Copa Sudamericana. De esta manera, el conjunto granate llega entonado al cierre del año 2026, abriendo la posibilidad de soñar con una nueva consagración deportiva.






