Con motivo de la celebración del Día Europeo de la Salud Prostática, los especialistas en Urología del Hospital Quirónsalud Sagrado Corazón han emitido un aviso fundamental para la población masculina: el cuidado de la próstata no debe quedar supeditado a la manifestación de síntomas evidentes. La advertencia radica en que diversos problemas prostáticos pueden evolucionar con una sintomatología escasa o, en algunos casos, pasar completamente desapercibidos para el paciente durante sus fases iniciales.
El seguimiento médico periódico, iniciado desde edades tempranas, se presenta como la herramienta más eficaz para detectar posibles alteraciones. Según los expertos, un abordaje precoz no solo mejora significativamente las posibilidades de éxito en los tratamientos, sino que contribuye de manera decisiva a prevenir complicaciones futuras derivadas de patologías graves, tales como la hiperplasia benigna de próstata y el cáncer de próstata, que constituyen dos de los principales desafíos para la salud prostática del hombre.
El doctor Juan Leal, especialista en Urología del Hospital Quirónsalud Sagrado Corazón, señala una tendencia preocupante: es frecuente que los hombres normalicen determinados problemas urinarios, asumiéndolos como una consecuencia inevitable del envejecimiento. Esta percepción errónea provoca que muchos pacientes retrasen la consulta médica necesaria. En este sentido, el doctor Leal aclara que el crecimiento natural de la próstata comienza aproximadamente entre los 25 y los 30 años, y suele estar prácticamente establecido al alcanzar los 50 años. Por ello, el especialista enfatiza que es imperativo realizar una primera consulta médica ante la aparición de cualquier síntoma urinario que no estuviera presente previamente.
Un punto crítico resaltado por el doctor Leal es que la ausencia de síntomas no es garantía de salud. El cáncer de próstata, concretamente, puede ser asintomático en sus primeras etapas, lo que hace que la prevención activa sea la única vía segura. En concordancia, el equipo de especialistas coincide en que la realización de una prueba de PSA (Antígeno Prostático Específico) una vez al año a partir de los 50 años debe ser la primera opción para lograr un diagnóstico precoz. No obstante, existen excepciones basadas en el riesgo hereditario: en hombres con antecedentes familiares de cáncer de próstata, se recomienda adelantar estas consultas a los 45 años, o incluso antes si existen condicionantes hereditarios específicos.
Para ayudar a los pacientes a identificar posibles anomalías, los urólogos detallan una serie de síntomas que pueden indicar la existencia de un problema prostático. Entre ellos se encuentran la debilidad del chorro de orina, la dificultad para iniciar la micción, la sensación de que la vejiga no se ha vaciado completamente, la necesidad de levantarse varias veces durante la noche para orinar, la urgencia urinaria y el aumento general de la frecuencia miccional.
Sin embargo, existen señales de alarma que requieren una valoración médica inmediata y, en muchos casos, de carácter urgente. El doctor Leal destaca específicamente la presencia de sangre visible en la orina, el dolor durante el acto de orinar o la imposibilidad total de orinar a pesar de sentir la necesidad de hacerlo. Estos síntomas deben ser atendidos sin dilación.
En cuanto a la prevención primaria, los especialistas insisten en que la mejor barrera contra las patologías prostáticas es el mantenimiento de hábitos de vida saludables. El doctor Leal recomienda mantener un peso corporal adecuado, realizar ejercicio físico de forma regular y evitar el consumo de alcohol y tabaco. Asimismo, sugiere priorizar la ingesta de grasas saludables y seguir una dieta mediterránea equilibrada como pilares fundamentales para reducir los riesgos.
Finalmente, el doctor Leal aborda la preocupación que muchos hombres sienten respecto a las intervenciones quirúrgicas. Explica que, cuando la evolución de la enfermedad hace necesaria una operación, los avances en el abordaje quirúrgico, especialmente la cirugía robótica, han permitido mejorar la precisión de los procedimientos. El objetivo principal de estas tecnologías es favorecer la preservación de toda la funcionalidad del órgano.
El especialista subraya que actualmente existen más alternativas para reducir el impacto de los tratamientos sobre la calidad de vida del paciente. Esta evolución médica busca evitar que el temor a perder, por ejemplo, la vida sexual, sea un motivo para retrasar la consulta médica. Por todo ello, el doctor Leal insiste en la importancia de acudir al urólogo ante los primeros síntomas para valorar, de forma individualizada, las opciones terapéuticas más adecuadas para cada caso particular.




