El Sistema Único de Salud (SUS) de Brasil se presenta actualmente como una estructura atravesada por una dualidad profunda: mientras es reconocido internacionalmente como un pilar de la salud pública, quienes dependen de él en el día a día enfrentan barreras críticas para acceder a una atención médica de calidad. Esta contradicción es el eje central de un análisis exhaustivo realizado en el marco de un episodio especial de elecciones del podcast "O Assunto", conducido por la periodista Natuza Nery.
Desde una perspectiva global, el SUS es motivo de orgullo para la nación brasileña. Se trata del sistema público de salud más grande del mundo, una infraestructura masiva diseñada para garantizar la cobertura universal. Esta magnitud y ambición han sido destacadas por Tedros Adhanom, director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), quien ha señalado que el modelo brasileño sirve como un ejemplo para otros países que buscan implementar sistemas de salud pública integrales.
Sin embargo, la percepción internacional difiere significativamente de la experiencia del ciudadano común. Para aquellos que utilizan y dependen exclusivamente del SUS, la realidad impone obstáculos severos. Uno de los puntos más críticos es el tiempo de espera para recibir atención. Según un levantamiento realizado por el diario O Globo en el año 2025, el tiempo promedio de espera para una consulta médica es de 57 días. No obstante, esta cifra es un promedio que oculta disparidades regionales alarmantes, ya que, dependiendo del estado, el tiempo de espera puede extenderse hasta superar los 170 días.
Además de los tiempos de espera, el sistema enfrenta otros retos estructurales que ponen en riesgo la salud de la población. Uno de ellos es la cobertura vacunal. Brasil, que en el pasado fue un referente mundial y un motivo de orgullo nacional por la eficiencia de sus campañas de vacunación, hoy se enfrenta a serios cuestionamientos sobre el alcance real de sus inmunizaciones. Esta caída en la cobertura vacunal representa un retroceso en la seguridad sanitaria del país.
Otro punto neurálgico discutido es la formación y distribución de los profesionales de la medicina. El país ha logrado aumentar la cantidad de médicos graduados, pero este crecimiento numérico no ha resuelto el problema de la accesibilidad. Brasil forma más médicos, pero no ha logrado implementar mecanismos efectivos para llevar a estos profesionales a las zonas donde son más necesarios, generando vacíos de atención en regiones vulnerables mientras se concentran en otras.
En el contexto del actual proceso electoral, estas problemáticas se han convertido en puntos clave de la agenda política. En el episodio especial de "O Assunto", Natuza Nery contó con la participación del periodista Ardilhes Moreira, editor de Salud, Ciencia, Educación y Medio Ambiente en g1 y experto con dos décadas de cobertura en estas áreas. Moreira detalló las diversas propuestas que los candidatos a la Presidencia de la República han presentado para abordar estas crisis.
Las propuestas electorales se centran principalmente en tres ejes: la mejora del atendimento básico y de especialidades dentro del SUS, la creación de estrategias para revertir la caída de la cobertura vacunal y la implementación de políticas para cualificar mejor la formación médica, asegurando que el conocimiento y la práctica lleguen a todas las regiones del territorio nacional.
Para enriquecer este análisis, la producción del programa, liderada por Stéphanie Nascimento, integró las visiones de diversos especialistas en la materia. Entre las voces consultadas se encuentran José Gomes Temporão, Júlio Croda, Leonardo Carnut, Lígia Bahia y Renato Kfouri, quienes aportaron sus perspectivas técnicas sobre los desafíos y las posibles soluciones para el sistema de salud más grande del mundo.





