La historia del deporte cubano está llena de nombres que en su momento llevaron la bandera nacional a lo más alto de los podios internacionales. Sin embargo, detrás de los laureles y las medallas, emerge hoy una realidad desoladora. El caso de Bernardo Comas, exboxeador y campeón mundial amateur en 1982, es el reflejo de una situación de precariedad y abandono que ha encendido las alarmas de su entorno familiar y de diversos sectores de la sociedad.
De acuerdo con denuncias realizadas por sus propios familiares y la información difundida por el periodista José L. Tan Estrada a través de sus redes sociales, Comas reside actualmente en el reparto Camilo Cienfuegos, en la ciudad de Camagüey. Su vivienda se encuentra en las inmediaciones de la Feria Agropecuaria, situada detrás del Parque Japonés, un entorno que hoy contrasta drásticamente con la gloria que alcanzó en el ring hace décadas.
El estado de salud del exdeportista es crítico. Comas padece demencia senil, una condición que requiere de atención y cuidados constantes. Según la perspectiva de su familia, existe la posibilidad de que este deterioro cognitivo esté vinculado a los numerosos impactos recibidos durante su extensa y exigente trayectoria en el boxeo, aunque es importante señalar que esta relación no ha sido establecida formalmente mediante un diagnóstico médico según la información disponible.
La responsabilidad del cuidado de Bernardo Comas recae principalmente sobre su madre, una mujer de edad avanzada que, además de lidiar con el desgaste físico y emocional de asistir a su hijo, enfrenta sus propios problemas de salud derivados de su edad. A esta carga se suma una asfixiante situación económica: la familia denuncia que la pensión que percibe el exboxeador es totalmente insuficiente para cubrir las necesidades básicas de alimentación, salud e higiene. A pesar de haber acudido a diversas instancias oficiales en busca de ayuda, aseguran que no han obtenido respuesta alguna.
Sumado a la carencia de recursos, la madre de Comas ha manifestado que aún estaría pendiente un pago correspondiente a la medalla de oro que el atleta conquistó en su momento. Esta afirmación, sin embargo, no ha podido ser verificada de manera independiente hasta la fecha.
El contraste entre su presente y su pasado deportivo es brutal. Nacido en Las Tunas en 1960, Bernardo Comas fue una figura dominante en la división de los 75 kg. Su récord amateur es testimonio de su capacidad técnica y resistencia: acumuló 203 victorias en un total de 234 combates. Su palmarés incluye el título de campeón mundial en Múnich 1982, el oro en los Juegos Panamericanos de Caracas 1983 y títulos en los Juegos Centroamericanos y del Caribe. Asimismo, se coronó en cuatro ocasiones como campeón nacional de Cuba. Tras retirarse en 1987, Comas dedicó parte de su vida a transmitir sus conocimientos trabajando como entrenador en Camagüey.
Una de las heridas más profundas en su carrera fue la imposibilidad de competir en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 1984. En aquel entonces, Cuba no asistió al evento debido al boicot impuesto por el régimen, privando al atleta de una oportunidad fundamental en el ciclo olímpico.
Lamentablemente, la situación de Comas no parece ser un caso aislado, sino parte de un patrón sistemático de desatención a las glorias deportivas. En periodos recientes, medios independientes han documentado casos similares. En marzo de 2026, se denunció que el exboxeador Gaspar Casamayor vivía en las calles de Santiago de Cuba, a pesar de contar con el reconocimiento de «Gloria Deportiva» por parte del INDER. En octubre de 2025, se reportó que la exatleta Aleida Palomo se encontraba enferma y mendigando en la misma ciudad. A esto se suma el fallecimiento en la pobreza del exvoleibolista Abel Sarmientos en La Habana.
Esta realidad choca frontalmente con la versión oficial. En febrero de 2025, Wilmer Lewis Calvo, comisionado nacional de Atención a los Atletas, negó ante la Mesa Redonda que las glorias deportivas estuvieran en estado de abandono, asegurando que el Estado cuenta con estructuras de apoyo diseñadas para ellos. No obstante, los hechos documentados sugieren que tales estructuras son inexistentes o ineficaces.
Este abandono no solo se manifiesta en las personas, sino también en la infraestructura. El deterioro de instalaciones como la Sala Polivalente de San José de las Lajas evidencia una falta de inversión y mantenimiento que refleja la crisis del sistema deportivo. Ante este panorama, la familia de Bernardo Comas exige que la trayectoria del campeón no sea olvidada y que se le brinde la atención digna que merece quien dedicó su vida a representar a Cuba en los escenarios más exigentes del mundo.






