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Charagua Iyambae: El corazón del Chaco donde convergen tres culturas y sabores ancestrales

La simbiosis de tres culturas son una muestra más de que Santa Cruz es rica en gastronomía, en tradiciones e historia. La sabiduría del pueblo guaraní se integra con las costumbres del Chaco cruceño y la espontaneidad del camba

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Charagua Iyambae: El corazón del Chaco donde convergen tres culturas y sabores ancestrales

La riqueza gastronómica, las tradiciones y la historia de Santa Cruz encuentran una de sus expresiones más auténticas en Charagua Iyambae. Este municipio, que ha rescatado su esencia al transformarse en una autonomía indígena, es el escenario donde ocurre una simbiosis cultural única: la integración de la sabiduría del pueblo guaraní, las costumbres arraigadas del Chaco cruceño y la espontaneidad característica del camba. Esta pluralidad se manifiesta no solo en la identidad de su gente, sino también en sus costumbres y en una cocina diversa que atrae a quienes buscan descubrir la mística de la región.

Uno de los pilares de esta identidad culinaria es el arte de las carnes a la parrilla. Luis Fernández, habitante de la ciudad benemérita de Charagua, ejemplifica la paciencia y persistencia del charagüeño a través de la preparación de la chiva a la cruz, un proceso de cocción que puede extenderse por casi tres horas bajo el sol implacable. Para Fernández, saber cocinar es una enseñanza básica transmitida generacionalmente en las familias de la zona, considerándolo casi una cuestión de supervivencia. Entre las recetas heredadas, destacan el churrasco y el chivo a la cruz.

El secreto de una carne excepcional, según la experiencia de Fernández, reside en el tiempo de cocción y el uso preciso de la sal. Un factor determinante es la elección de la leña; el uso de palo de curupaú, guayacán o cuchi es fundamental, ya que estas maderas no alteran el sabor original de la carne, sino que lo acentúan. Asimismo, la selección del animal es crítica: en el caso del chivo, se recomienda que sea capón (castrado) o una chivita que no supere los 20 kilos. Para el sazón, la sencillez predomina, utilizando sal y, ocasionalmente, un toque de limón o toronja. El acompañamiento indispensable en Charagua para estas carnes es el mote, que consiste en maíz hervido en grano entero.

Por otro lado, la influencia guaraní se hace evidente en las preparaciones de doña Estela Grande Bonifacio, segunda capitana de la zona de Parapitiguasu. En su cocina, el maíz es el denominador común y la base de una extensa variedad de productos tradicionales. Entre las delicias derivadas de este grano se encuentran el witimimbo, el aticui, el achi, las roscas, el pito, el somó, la aloja de maíz, el tostado y el andaicaguincha. Además del maíz, la mesa regional se complementa con el pescado, el joco y la cumanda, que es el frijol fresco.

Un elemento central de la vida cotidiana en el Chaco es el consumo del "poro", o mate. Esta bebida trasciende las fronteras bolivianas, siendo común también en Argentina, Uruguay y Paraguay. Para los habitantes de Charagua, el momento del mate es un ritual social que se extiende durante todo el día en todas las comunidades. La preparación consiste en yerba mate, azúcar y agua caliente, permitiendo la adición de "yuyos" o hierbas medicinales como la manzanilla, el cedrón o el poleo. El ritual posee reglas estrictas: el mate debe recibirse con la mano izquierda, consumirse lo más caliente posible, evitar soplar la bombilla y no dar las gracias hasta que el bebedor esté plenamente satisfecho. Dependiendo de la hora, el poro se acompaña con masitas como empanadas de maíz, roscas o witimimbo.

La oferta gastronómica se extiende también a la ganadería, como señala Luz Marina Ribera, coordinadora de la plataforma de Turismo de la localidad. Ribera destaca platillos donde la carne de res es la protagonista, tales como la guatía, la sopa de albóndigas y la sopa tapada de charque. Según la experta, la carne de res cordillerana posee características distintas debido a que predomina la crianza por ramoneo y a que los animales consumen sales minerales propias de la tierra de esa zona, lo que diferencia el sabor de otras regiones del departamento.

Más allá de la cocina, Charagua Iyambae posee un alto potencial turístico gracias a la preservación de sus territorios como reserva forestal. La región cuenta con una gran diversidad de ríos, bosques, serranías y cascadas que albergan diversas especies de flora y fauna. Este destino, ubicado a aproximadamente cuatro horas de la capital cruceña, es accesible tanto por vía terrestre como férrea, ofreciendo una oportunidad para conocer la diversidad cultural y los sabores que revalorizan la identidad cruceña.

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