Este martes, 8 de septiembre de 2026, se han publicado los resultados de la Prueba PISA aplicada en 2025. Los datos sitúan a la República Dominicana en un escenario complejo: por un lado, se identifica la consolidación de la mejora ya registrada en la edición anterior; por el otro, se mantiene la incuestionable realidad de seguir lejos de los sistemas que alcanzan los mejores resultados. Los números no ofrecen razones para la autocomplacencia, pero tampoco respaldan la idea de que los esfuerzos de la última década hayan sido inútiles.
La prueba PISA mide el nivel de aprehensión de competencias en lectura, matemáticas y ciencias en estudiantes de entre 15 y 16 años de edad. En la fotografía dominicana de 2025, el país obtiene 339 puntos en matemáticas, 346 en lectura y 361 en ciencias, mientras que el promedio de la OCDE se ubica en 463, 461 y 482 puntos, respectivamente. Más allá de la distancia entre promedios, genera preocupación la situación en la base: apenas 9 de cada 100 estudiantes dominicanos alcanzan al menos el nivel básico de desempeño en matemáticas. En lectura la proporción es de casi 1 de cada 4 (23%), y en ciencias asciende a algo más de 1 de cada 4 (26%). En contraste, entre los países de la OCDE esas proporciones son de 65, 69 y 74 de cada 100, respectivamente, lo que significa que una mayoría abrumadora de adolescentes en el sistema dominicano se queda sin las herramientas mínimas necesarias para desenvolverse ante problemas de la vida real.
Sin embargo, al observar la evolución temporal, en 2015 el país obtuvo 328 puntos en matemáticas, 358 en lectura y 332 en ciencias. Diez años después, registra 339 en matemáticas, 346 en lectura y 361 en ciencias. Esto representa una ganancia de 11 puntos en matemáticas y 29 en ciencias, aunque lectura experimenta una caída de 12 puntos. Frente a 2022, la OCDE considera que los resultados de 2025 permanecen estadísticamente estables en las tres áreas, lo que indica que la mejora observada hasta 2022 no se aceleró pero tampoco se deshizo, alcanzando el sistema una nueva meseta.
Al realizar una comparación regional entre 2022 y 2025, el desempeño dominicano no figura entre los peores de América Latina. Costa Rica aumentó nominalmente 13 puntos en ciencias, 1 en lectura y 3 en matemáticas; El Salvador ganó 12, 2 y 3; Uruguay creció 9 en ciencias pero perdió 7 en lectura y 4 en matemáticas; y Brasil sumó 6 en ciencias con descensos de 2 puntos en lectura y matemáticas. En tanto, la República Dominicana permaneció sin cambios en ciencias y matemáticas, y perdió 6 puntos en lectura. En matemáticas, solo Costa Rica y El Salvador presentan una variación nominal superior, quedando la República Dominicana inmediatamente después con un empate en cero, mientras gran parte de la región retrocede. En lectura, exhibe la cuarta mejor evolución nominal entre los países latinoamericanos con datos comparables, y en ciencias muestra una posición intermedia.
La paradoja central radica en que mejorar respecto de uno mismo no equivale a dejar de estar rezagado frente a los demás. En matemáticas y en ciencias, la República Dominicana ocupa el lugar 11 entre los 13 países latinoamericanos participantes, mientras que en lectura cae al 12, superando únicamente a Guatemala.
La perspectiva decenal ofrece la noticia más relevante. La OCDE calcula tendencias que reflejan que la República Dominicana presenta una tendencia de 34 puntos en ciencias y 14 en matemáticas, constituyendo la mejor trayectoria de América Latina en ambas áreas entre los sistemas con información comparable para el período. Este dato adquiere mayor valor al considerarse que, simultáneamente, aumentó la proporción de jóvenes representados por PISA, destacando la OCDE al país entre los pocos que lograron ampliar su cobertura educativa y mejorar resultados en al menos una competencia.
No obstante, lectura vuelve a ser la excepción con una tendencia negativa de 7 puntos en la década, aunque menos desfavorable que la de otros países de la región. El balance decenal muestra que el país ha encontrado capacidad para mejorar matemáticas y, especialmente, ciencias, pero todavía no logra resolver la comprensión lectora.
Los datos de PISA también evidencian restricciones contextuales. Cerca de la mitad de los estudiantes declara haber faltado al menos un día completo de clases en las dos semanas previas a la prueba. El apoyo familiar también muestra un debilitamiento: en 2022, el 65% de los estudiantes afirmaba que sus padres preguntaban al menos una vez por semana qué habían hecho en la escuela, cifra que cayó al 49% en 2025. Las conversaciones semanales sobre problemas escolares pasaron del 56% al 37%. Asimismo, cuatro de cada diez estudiantes reportan ruido y desorden en la mayoría o en todas sus clases de ciencias.
En contraste, una amplia mayoría señala que los docentes muestran interés en que cada alumno aprenda y ofrecen ayuda adicional, lo cual constituye un activo. No obstante, los datos reflejan que ningún docente puede compensar por sí solo el ausentismo elevado, la escasa práctica lectora, la pérdida de involucramiento familiar y los ambientes afectados por la distracción.
En conclusión, la República Dominicana ha demostrado durante una década que puede mejorar, destacando especialmente en ciencias a nivel regional. No obstante, continúa instalada entre los sistemas de menor desempeño y mantiene altas proporciones de estudiantes por debajo de los niveles básicos. La próxima etapa exigirá cerrar la distancia con los sistemas que avanzan más rápido, recuperar la lectura y convertir el progreso minoritario en aprendizajes básicos para la mayoría.





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