El Estadio Alejandro Morera Soto fue el escenario de un resultado que neither Ismael Rescalvo ni la estructura de la Liga Deportiva Alajuelense deseaban enfrentar. En un encuentro cargado de tensión y expectativas, el equipo rojinegro cayó 0-2 ante su eterno rival, el Saprissa, con anotaciones firmadas por Orlando Sinclair y Sebastián Acuña. Esta derrota no solo representa una pérdida de puntos en la tabla, sino que intensifica la presión sobre el cuerpo técnico, especialmente después de que el equipo ya hubiera tropezado previamente contra San Carlos.
El ambiente en las gradas reflejó el malestar de una afición que no tolera los pasos en falso en su propia casa. Ante la caída en el Clásico, el clamor de los seguidores volvió a manifestarse a través de los cánticos de “Fuera Rescalvo”, evidenciando la fragilidad de la paciencia del entorno liguista frente a los resultados negativos. A pesar de que el desarrollo del partido no fue calificado como "malo" en términos generales, el marcador final dictó la sentencia y dejó al equipo español en una posición vulnerable.
Tras la comparecencia de Hernán Medford, Ismael Rescalvo acudió a la rueda de prensa para dar la cara y analizar lo sucedido en el terreno de juego. El técnico español inició su intervención dejando claro que no buscaría excusas para justificar el resultado, afirmando que el grupo de jugadores que saltó al campo poseía la capacidad técnica y táctica necesaria para sacar el partido adelante. Según el entrenador, el equipo realizó méritos suficientes durante la primera mitad del encuentro para evitar irse al descanso en desventaja e incluso para haber logrado anotar un gol.
Sin embargo, Rescalvo destacó la contundencia del rival. A su juicio, el Saprissa llegó pocas veces al área liguista, pero fue letal en sus intervenciones. El técnico señaló que las consecuencias de no haber logrado dominar las áreas se hicieron evidentes al final del encuentro. El análisis táctico del entrenador subrayó una deficiencia específica durante los primeros 20 minutos del partido, periodo en el cual a la Liga le faltó capacidad para ganar los "segundos balones", un detalle que impidió mantener el control total del juego, el cual describió como parejo.
Otro factor determinante en el resultado fue el desempeño del guardameta rival. Rescalvo reconoció que Abraham Madriz tuvo un gran partido, destacando que las intervenciones del portero fueron un obstáculo significativo que no permitió a la Liga concretar sus llegadas y convertir las situaciones creadas en goles.
En cuanto al desempeño defensivo, el entrenador evitó calificar la situación como un problema colectivo. Para Rescalvo, las fallas se centraron más en acciones puntuales y detalles desde la parte individual. Si bien admitió que ha existido una dificultad recurrente para mantener el arco en cero en varios encuentros, insistió en que es fundamental seguir defendiendo bien, ya que el rival no ha tenido un volumen de llegadas excesivo. El objetivo inmediato, según el español, es corregir esa contundencia defensiva para recuperar la capacidad de ganar partidos sin conceder goles.
Sobre la reacción de la afición, Rescalvo se mostró comprensivo. El técnico reconoció que el enfado de la gente es natural cuando no se entregan las victorias que merecen y desean. Aseguró que los integrantes del equipo y el cuerpo técnico son los primeros dolidos por no haber podido dedicarles el triunfo a los seguidores. Describió la derrota como "dolorosa" y afirmó que no intentarán esconder ese sentimiento, aunque subrayó que el equipo creó situaciones para que el marcador terminara más igualado.
Finalmente, el estratega instó a mantener la calma y a enfocarse en el futuro inmediato. Rescalvo enfatizó que el equipo se encuentra en un proceso de construcción y que, aunque los resultados positivos fortalecen dicho proceso, la mentalidad debe permanecer intacta tanto en la victoria como en la derrota. El próximo desafío será la Copa Centroamericana, donde se enfrentarán al Marathón el jueves, partido que el técnico considera como la oportunidad ideal para que el equipo se reivindique, cambie el chip y se levante tras el golpe sufrido en el Clásico.





