¿Un giro radical en la política exterior argentina? Javier Milei ha cambiado su postura sobre el reclamo de soberanía de las islas Malvinas. El presidente anunció que procederá a inhabilitar la operación en territorio argentino de aquellas empresas involucradas, directa o indirectamente, en proyectos en el archipiélago sin autorización de Argentina.
Entre las medidas más concretas, Milei anunció sanciones al proyecto de extracción de crudo de la empresa israelí Navitas y su socio británico Rockhopper, advirtiendo que, de no actuar con firmeza y celeridad, estas entidades podrían apropiarse de las reservas de petróleo bajo el mar. Asimismo, confirmó la construcción de una base naval en Tierra del Fuego.
Este accionar contrasta con sus expresiones anteriores. Antes de asumir la presidencia, Milei elogió la brillantez de Margaret Thatcher y, en enero de 2026, fue denunciado penalmente por excombatientes tras afirmar que el territorio debería regresar a Argentina mediante negociación y cuando los isleños así lo deseen.
El contexto actual incluye un fervor patriótico impulsado por la victoria de la selección argentina sobre Inglaterra en el Mundial 2026 y un escenario político interno complejo. Según un sondeo de la consultora Zuban Córdoba, el apoyo al gobierno ha declinado y un 65% de los ciudadanos prioriza propuestas nacionalistas y soberanistas para las elecciones de 2027.
A nivel internacional, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, indicó que tiene en revisión la histórica postura de neutralidad y apoyo a la administración británica. Mientras tanto, la oposición argentina califica este cambio como "oportunismo político". El exministro Jorge Taiana sostiene que los anuncios llegan tarde, luego de concesiones que habrían facilitado el avance del Reino Unido sobre los intereses argentinos.
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