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Hallan ADN de virus milenario en manuscritos medievales europeos

Ocultas en las páginas de manuscritos medievales en piel animal, investigadores han hallado restos de ADN de un letal virus ovino de hace miles de años.

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Hallan ADN de virus milenario en manuscritos medievales europeos

Un equipo internacional de investigadores ha logrado un hallazgo significativo al detectar rastros genéticos del virus de la viruela ovina en manuscritos antiguos de Europa. El estudio, liderado por científicos de la University College Dublin, ha permitido extraer ADN de la piel animal utilizada para la elaboración de estos documentos, los cuales poseen varios siglos de antigüedad.

Durante la Edad Media, el material predilecto para la escritura era el pergamino, una superficie elaborada a partir de la piel de ovejas, cabras y vacas. Esta característica biológica del material ha convertido a los textos antiguos en una fuente inesperada de información científica, ya que la piel puede conservar huellas del estado de salud del animal antes de ser procesada para la escritura.

La investigación fue llevada a cabo por un grupo multidisciplinar compuesto por genetistas, historiadores, virólogos, químicos de proteínas y conservadores. Este esfuerzo conjunto permitió analizar el material orgánico de los documentos para identificar la presencia de patógenos. Louis L’Hôte, autor principal del estudio, destacó que el registro de ADN antiguo de patógenos ha transformado la comprensión actual sobre las enfermedades infecciosas del pasado, subrayando que el pergamino es un medio capaz de preservar el ADN de patógenos animales.

Entre las piezas analizadas en este estudio se encuentran obras de gran valor histórico, como los Evangelios de York. Este manuscrito, que data de hace 1.000 años, es reconocido como uno de los textos iluminados mejor conservados del final del periodo anglosajón. Asimismo, el equipo examinó el 'Corpus Glossary' del Corpus Christi College de Cambridge, el cual es considerado uno de los primeros diccionarios del idioma inglés. Además de estos ejemplares, se analizaron otros textos medievales provenientes de diversas regiones del Reino Unido y de la Europa continental.

El patógeno identificado es la viruela ovina, una enfermedad vírica que afecta a las ovejas y se caracteriza por provocar fiebre, lesiones cutáneas y, en muchos casos, la muerte del animal. Se trata de una enfermedad altamente contagiosa que puede propagarse con rapidez, afectando a una parte considerable del rebaño en un periodo corto de tiempo. Desde el punto de vista económico, la viruela ovina representa una amenaza seria debido a que provoca una reducción en la producción de leche, deteriora la calidad de la lana y las pieles, y genera restricciones comerciales significativas. Es importante señalar que, según los datos disponibles, no existen pruebas de que este virus pueda infectar a los seres humanos.

El estudio, cuyos resultados han sido publicados en la revista 'Science Advances', reveló que en diversos casos varias páginas de un mismo manuscrito contenían ADN del virus. Este hecho sugiere que, en el proceso de fabricación de los documentos, se utilizaron pieles de animales que ya se encontraban infectados por la enfermedad.

Para obtener una perspectiva temporal más amplia, los investigadores combinaron los datos del ADN hallado en los manuscritos con muestras aún más antiguas, extraídas de dientes de ovejas procedentes de la Edad del Bronce. Gracias a esta comparación, determinaron que la viruela ovina ha estado amenazando al ganado desde hace más de 3.700 años.

Uno de los puntos más relevantes del estudio es la comparación evolutiva del virus. Louis L’Hôte explicó que, a diferencia de lo que ocurre con el virus de la viruela humana, el genoma del virus de la viruela ovina se ha mantenido muy estable durante los últimos milenios. Esta estabilidad sugiere que los cambios genéticos ocurridos antes de ese periodo fueron fundamentales para que el virus evolucionara hasta infectar a su hospedador. Este conocimiento sobre la evolución del patógeno podría resultar fundamental para combatir la enfermedad en el futuro.

Finalmente, los científicos plantean que este descubrimiento abre una nueva vía de investigación en el ámbito de la paleopatología. Sugieren que es posible que archivos y bibliotecas de todo el mundo alberguen, sin saberlo, huellas genéticas de brotes de enfermedades animales del pasado, convirtiendo los libros antiguos en archivos biológicos de gran valor para la ciencia moderna.

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