Tesla ha iniciado formalmente la prestación de servicios de transporte en Austin, Texas, mediante la implementación de su nuevo vehículo denominado Cybercab. Este automóvil eléctrico ha sido desarrollado específicamente para integrarse en el ecosistema de robotaxis de la compañía, marcando una transición desde la adaptación de modelos convencionales hacia un diseño concebido enteramente para la conducción autónoma.
A diferencia de los modelos Model 3 o Model Y, que utilizan sistemas de asistencia para el conductor, el Cybercab prescinde totalmente de los controles manuales tradicionales. El vehículo no cuenta con volante, pedales ni espejos retrovisores convencionales, ya que su arquitectura fue diseñada desde el inicio para operar sin intervención humana. En cuanto a su capacidad, la cabina está configurada únicamente para transportar a dos pasajeros.
En el apartado técnico, el Cybercab presenta un peso aproximado de 1,412 kilogramos y está equipado con un motor eléctrico que genera cerca de 219 caballos de fuerza (hp), operando con tracción delantera. Para su almacenamiento de energía, emplea una batería de iones de litio, similar a la tecnología utilizada en los vehículos eléctricos modernos actuales.
El proceso de despliegue del Cybercab comenzó con su producción durante el año 2026. En julio de ese mismo año, la empresa inició una fase de pruebas operativas permitiendo que sus empleados realizaran viajes dentro de las instalaciones de la Gigafactory Texas, paso previo a la incorporación definitiva de estas unidades a la flotilla de Robotaxi.
Es importante señalar que el servicio de robotaxis de Tesla en Austin no comenzó con el Cybercab, sino que se puso en marcha en junio de 2025 utilizando vehículos de producción masiva, específicamente el Model Y. Desde aquel lanzamiento, Tesla ha ido expandiendo sus operaciones gradualmente. Para julio de 2026, la compañía reportó la realización de viajes sin supervisión en diversas ciudades del estado de Florida, incluyendo Miami, Orlando y Tampa.
A principios de septiembre, los registros indican que Tesla contaba con un total de 420 vehículos autónomos operando en Texas, de los cuales 45 correspondían al nuevo modelo Cybercab. Este salto tecnológico representa el paso de adaptar un auto convencional a utilizar una herramienta diseñada específicamente para el propósito de transporte autónomo.
Sin embargo, el lanzamiento del Cybercab ha coincidido con el inicio de una investigación por parte de la National Highway Traffic Safety Administration (NHTSA). El organismo regulador busca revisar el proceso de certificación de estos vehículos, dado que la ausencia de volante, pedal de freno y espejos choca con diversas normas federales de seguridad, las cuales fueron redactadas partiendo de la premisa de que los vehículos poseen dichos elementos de control.
La investigación de la NHTSA contempla la revisión de hasta 1,000 unidades del Cybercab para determinar si Tesla cumplió con los Federal Motor Vehicle Safety Standards. Según reportes de Reuters, Tesla no solicitó una exención limitada para operar vehículos que no cumplan con los requisitos tradicionales de seguridad. Aunque el vehículo no ha sido prohibido, la autoridad evalúa qué normativas son aplicables a un automóvil que prescinde de los controles para un conductor humano desde su concepción.
Este despliegue tecnológico ocurre en un contexto político complejo. Desde el regreso de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos, la cercanía entre el mandatario y Elon Musk, CEO de Tesla, ha generado intensos debates. Durante este periodo, se han registrado incidentes como la explosión de un Tesla Cybertruck frente al Trump International Hotel en Las Vegas. Asimismo, han surgido manifestaciones y actos de vandalismo contra los vehículos e instalaciones de la marca, impulsados por un movimiento denominado "Tesla Takedown", que se opone a la influencia de Musk en el gobierno estadounidense.
Finalmente, Tesla reconoce que la disponibilidad de sus funciones autónomas está sujeta a las aprobaciones regulatorias de cada mercado. Mientras que en Estados Unidos avanza con los robotaxis, en México la empresa continúa ofreciendo el sistema Full Self-Driving (Supervisado). En este mercado, el conductor debe permanecer atento y mantener la responsabilidad total sobre el vehículo, siendo el único modelo en el país con esta capacidad técnica. El futuro del Cybercab dependerá ahora de su capacidad para operar con seguridad en condiciones reales y de superar las barreras legales vigentes.





