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Pepita la Pistolera: el ascenso y caída de la mujer que dominó la noche marplatense y llega al cine

El estreno de la película protagonizada por Luisana Lopilato volvió a poner en escena la historia de Margarita Di Tullio. En Infobae al Regreso, Paulo Kablan reconstruyó su trayectoria y los episodios que forjaron su mito

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Pepita la Pistolera: el ascenso y caída de la mujer que dominó la noche marplatense y llega al cine

La historia de Margarita Di Tullio, conocida en la crónica policial argentina como “Pepita la Pistolera”, ha vuelto a capturar la atención del público tras el estreno de una película protagonizada por la actriz Luisana Lopilato. La producción cinematográfica se propone recrear parte de la compleja vida de Di Tullio, aunque, como señaló el periodista Paulo Kablan en el programa "Infobae al Regreso", la película se enfoca únicamente en un periodo breve de nueve o diez meses, dejando fuera la vastedad de una trayectoria que se extendió durante varias décadas.

Nacida en Mar del Plata, la vinculación de Margarita Di Tullio con el mundo del delito comenzó en una etapa muy temprana. Desde su adolescencia, mostró una inclinación hacia actividades marginales: aprendió boxeo, se familiarizó con el uso de armas y registró sus primeras detenciones siendo aún menor de edad. Uno de los episodios fundacionales de su historial ocurrió en Villa Cariño, una zona de la ciudad donde las parejas solían buscar intimidad en sus vehículos. En ese entorno, Di Tullio y otros jóvenes aprovecharon la vulnerabilidad de los ocupantes para acercarse y robarles, marcando el inicio de una relación permanente con la ilegalidad.

Con el transcurso de los años, Di Tullio transitó un camino que la llevó primero a trabajar como prostituta y, posteriormente, a abrir su propio cabaret en la zona del puerto marplatense. Este emprendimiento fue la puerta de entrada a un ecosistema peligroso y cerrado, dominado por hombres violentos, cafillos, matones, policías y jueces involucrados en la explotación sexual y negocios clandestinos. En este contexto, Di Tullio logró algo inusual para la época: crecer y ganar poder en un mundo manejado estrictamente por hombres. Su influencia se expandió hasta regentear diversos establecimientos y extender sus actividades hacia localidades del interior de la provincia de Buenos Aires, consolidando su nombre como una figura central de la noche marplatense.

La identidad pública de Di Tullio quedó sellada en 1985 con un hecho violento que le otorgó su famoso apodo. En aquel entonces, un grupo de hombres se presentó en su domicilio para reclamarle una deuda económica. Margarita, que guardaba un arma debajo de su almohada, respondió a los tiros en un enfrentamiento que terminó con dos hombres muertos. Tras el incidente, fue condenada por exceso en la legítima defensa. La prensa local, específicamente un cronista policial del diario La Capital, tituló la noticia utilizando el nombre “Pepita la Pistolera”. Aunque Di Tullio rechazó inicialmente el apodo, argumentando que ya pertenecía a otra delincuente y que ella “tenía código”, el sobrenombre terminó imponiéndose en los registros periodísticos y judiciales.

Su trayectoria también estuvo rozando casos oscuros como los crímenes del "Loco de la Ruta", una serie de asesinatos de mujeres vinculadas a la prostitución en Buenos Aires. Si bien las investigaciones posteriores sugirieron que no hubo un único responsable, sino una posible red de asesinos seriales y policías, Di Tullio asumió un rol inesperado: se convirtió en una de las pocas voces que cuestionó y denunció la negligencia de la Policía frente a las desapariciones y ataques contra las mujeres que trabajaban en las rutas.

Uno de los momentos más críticos de su vida ocurrió en 1997, cuando se vio involucrada en la investigación por el asesinato del fotógrafo José Luis Cabezas en Pinamar. La hipótesis policial sugería que Di Tullio y su entorno habrían participado en un plan para secuestrar y matar al periodista de la revista Noticias. Esta acusación se basó en el testimonio de un hombre llamado Redruello y en una prueba balística vinculada a un local de Di Tullio. Sin embargo, el periodista Paulo Kablan describió el testimonio de Redruello como una “burda mentira” inducida por la Policía y aseguró que el arma había sido plantada deliberadamente. Con el avance de la causa, quedó establecido que ni Margarita ni su banda habían tenido participación en el crimen.

Hacia el final de su vida, Di Tullio tuvo una exposición mediática singular al asistir al programa de Mirtha Legrand. En una escena que quedó registrada en televisión y que fue estudiada minuciosamente por Luisana Lopilato para su interpretación cinematográfica, Di Tullio consumió cocaína frente a las cámaras debido a los nervios de la entrevista.

Margarita Di Tullio falleció en Mar del Plata en el año 2009, a los 61 años, a causa de un colapso cerebral. Su despedida fue coherente con la vida que llevó: se realizó en el cabaret que fue su centro de operaciones, acompañada por las mujeres que trabajaban con ella, música y la marca de champán de su preferencia.

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