¿Hacia dónde va el supermercado en México? Dos de las cadenas más importantes del país, Soriana y La Comer, están tomando caminos opuestos para sobrevivir a un entorno de costos laborales crecientes y cambios en el consumo.
Por un lado, Organización Soriana ha priorizado la eficiencia y el control de costos. La compañía redujo su plantilla en más de 4 mil trabajadores, lo que representa casi un 5% de su personal. Esta estrategia incluye el cierre de aproximadamente 20 tiendas y la implementación de tecnología para optimizar la operación, destacando la instalación de 600 cajas de autopago y el uso de inteligencia artificial para automatizar procesos administrativos. Estos ajustes responden, en parte, al incremento de los salarios mínimos y la preparación para la futura jornada laboral de 40 horas.
En contraste, La Comer apuesta por la expansión y la proximidad. Su estrategia central es el relanzamiento de Sumesa, un formato de tienda mucho más pequeño diseñado para zonas urbanas densamente pobladas donde es difícil encontrar terrenos amplios. Mientras que una tienda La Comer promedia los 6 mil 800 metros cuadrados, una sucursal Sumesa requiere apenas unos 766 metros cuadrados. Con esta apuesta, la empresa busca capturar al consumidor urbano que prefiere recorridos rápidos pero con un surtido mayor al de una tienda de conveniencia.
A pesar de que La Comer registró un crecimiento en sus ingresos netos al segundo trimestre de 2026, su utilidad neta disminuyó un 16.4%, debido a los gastos de apertura, publicidad y salarios.
Estos movimientos dejan una conclusión clara: el modelo del supermercado tradicional de grandes dimensiones ya no es la única fórmula para competir en el mercado mexicano. Mientras uno automatiza para reducir costos, el otro se miniaturiza para ganar terreno.
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