Telefónica ha formalizado la venta de su histórica sede ubicada en el número 28 de la Gran Vía de Madrid. El inmueble ha sido adquirido por el empresario murciano Tomás Olivo por una cuantía económica que se sitúa por debajo de los 200 millones de euros. Esta operación pone fin a un proceso de negociación que se había prolongado durante varios meses y que ha culminado con la firma de las escrituras el pasado 1 de septiembre.
La adquisición se ha llevado a cabo a través de Galerías Comerciales, la sociedad propiedad de Olivo. Según la información disponible, la oferta presentada por esta empresa fue la mejor posicionada dentro de un proceso competitivo en el que también mostraron interés diversos fondos de inversión internacionales y grandes patrimonios, quienes veían en el activo una oportunidad estratégica en el corazón de la capital española.
El inmueble objeto de la transacción es una pieza fundamental del paisaje urbano madrileño. Construido en 1929 y diseñado por el arquitecto Ignacio de Cárdenas, el edificio es una construcción de estilo neobarroco que cuenta con una superficie total de más de 32.000 metros cuadrados. Con una altura de 90 metros distribuidos en 13 plantas, el activo ostenta el reconocimiento de haber sido el primer rascacielos de Madrid y de haber mantenido la posición de inmueble más alto de Europa hasta la década de los años 50.
En la actualidad, el edificio desempeña una función híbrida entre lo comercial y lo cultural. Tras su reinauguración en septiembre de 2024, el inmueble alberga la tienda de Movistar más grande de España. Este renovado Espacio Movistar no solo funciona como punto de venta, sino que integra una sala de cine, un plató de televisión, dos estudios dedicados a la grabación de contenidos, un espacio especializado en 'gaming' y el Movistar Café. Además, la estructura permite la conexión directa con el Espacio Fundación Telefónica, manteniendo así su vocación dotacional.
Esta venta se integra plenamente en la estrategia de desinversión inmobiliaria que Telefónica ha venido implementando en los últimos años. Bajo la presidencia de Marc Murtra, la compañía ha acelerado la rotación de activos que no se consideran estratégicos con el objetivo primordial de reducir sus niveles de deuda y mejorar su liquidez financiera. Aunque la empresa ha vendido diversos inmuebles, el edificio de Gran Vía 28 destaca por su peso simbólico y su reconocimiento público, siendo uno de los puntos más emblemáticos de la ciudad.
Por su parte, el comprador, Tomás Olivo, es una figura prominente en el sector inmobiliario y financiero. Olivo se encuentra actualmente en la sexta posición de la Lista Forbes 2025 entre las mayores fortunas de España, con un patrimonio estimado en 4.600 millones de euros. A través de Galerías Comerciales, el empresario gestiona algunos de los centros comerciales más rentables y transitados del país, destacando entre ellos el Nevada Shopping en Granada.
A pesar de la conclusión de la venta, el futuro uso del edificio sigue siendo el principal interrogante. El nuevo propietario se enfrenta ahora a la necesidad de negociar con el Ayuntamiento de Madrid cualquier posible adaptación o cambio en el uso del activo. Esto se debe a que la normativa urbanística vigente obliga a preservar gran parte del carácter cultural y dotacional del inmueble. Fuentes del sector inmobiliario advierten que cualquier modificación urbanística de relevancia implicará trámites administrativos complejos y plazos de ejecución prolongados.
No obstante, la transición no será inmediata en términos de ocupación. Según se ha informado, Telefónica mantendrá su presencia en el edificio a corto plazo. La teleco ha acordado el arrendamiento de cinco plantas durante un periodo de tres años. Este acuerdo tiene como finalidad asegurar la continuidad operativa tanto de la Fundación Telefónica como del Espacio Movistar, incluyendo su tienda, garantizando que estos servicios sigan disponibles para el público mientras se define el destino final del activo bajo la propiedad de Olivo.






