¿Hacia dónde se dirige la política de seguridad en Colombia? El país entra formalmente en una nueva etapa tras la decisión de Abelardo de la Espriella de poner fin a los diálogos con tres grupos armados. Esta medida no representa únicamente un cese de las conversaciones, sino que conlleva la reactivación inmediata de 46 órdenes de captura, una acción diseñada para incrementar la presión del Estado sobre estas organizaciones.
Este giro estratégico marca una ruptura clara y directa con la denominada estrategia de “paz total”, impulsada por el expresidente Gustavo Petro. Mientras que el enfoque anterior priorizaba la negociación y la búsqueda de acuerdos, la nueva hoja de ruta apuesta por una mayor presión estatal y la aplicación de la ley para combatir la insurgencia.
Un detalle fundamental en este proceso es la gestión de la información. Abelardo de la Espriella ha decidido comunicar sus estrategias y acciones a través de sus redes sociales, haciendo pública la metodología de seguridad que se está implementando actualmente en el territorio.
Para comprender el fondo de estas decisiones, Daniel Palacios, exministro del Interior, analiza los matices de esta nueva estrategia. El análisis de Palacios busca desglosar qué se puede leer en este cambio de rumbo y cómo afecta la dinámica de seguridad nacional al pasar de un modelo basado en el diálogo a uno centrado en la presión operativa. Con la reactivación de las órdenes de captura y el cierre de las mesas de negociación, Colombia redefine su postura frente a los grupos armados.
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