El mercado energético global ha experimentado una fuerte presión alcista impulsada por la intensificación de las tensiones geopolíticas en Medio Oriente. El petróleo Brent alcanzó los US$94,52 por barril, mientras que el crudo WTI superó la barrera de los US$90, niveles que no se habían registrado desde finales del mes de julio. Este incremento responde directamente a la escalada de conflictos entre Estados Unidos e Irán, luego de que Washington intensificara su ofensiva con ataques dirigidos específicamente a radares, sistemas de comunicaciones y defensa aérea iraníes.
En el marco de este conflicto, Donald Trump aseguró que Estados Unidos mantiene prácticamente el control total del Estrecho de Ormuz y afirmó que el objetivo de Washington no es forzar a Teherán a entablar negociaciones. Por su parte, Irán respondió lanzando nuevos ataques contra Jordania, aunque la mayoría de los misiles fueron interceptados sin que se reportaran víctimas. Esta situación ha llevado a Bahréin a elevar sus niveles de alerta ante posibles amenazas, reforzando las preocupaciones globales sobre el suministro de crudo y el impacto en la inflación.
En el ámbito financiero, Wall Street ha iniciado la jornada con un tono de cautela. Los futuros de los principales índices estadounidenses se mantienen prácticamente sin cambios, tras completar tres sesiones consecutivas de pérdidas. La presión ha sido liderada por el sector tecnológico, provocando que el Dow Jones cayera más de 400 puntos y el Nasdaq retrocediera cerca de un 1%. A esto se suma un repunte en los rendimientos de los bonos, con el Treasury a 10 años alcanzando su nivel más alto desde comienzos de 2025.
La tendencia negativa se extendió a los mercados asiáticos, donde se registraron caídas significativas: el Nikkei descendió un 2,80%, el Kospi un 3,59%, el Topix un 2,18%, el Kosdaq un 1,49%, el S&P/ASX 200 un 1,17%, el Hang Seng un 0,96% y el CSI 300 un 1,25%. En contraste, los futuros del oro estadounidense con entrega en diciembre retrocedieron un 1,1%, situándose en los US$4.349,90. Mientras tanto, la Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó un proyecto de financiación temporal que evita el cierre del Gobierno federal hasta el 11 de diciembre, aplazando las disputas presupuestarias hasta después de las elecciones legislativas de noviembre.
En Colombia, el mercado cambiario muestra un comportamiento mixto. A nivel global, el dólar mantiene un sesgo alcista tras respetar un piso clave en el índice DXY; sin embargo, la Tasa Representativa del Mercado (TRM) colombiana registró un retorno a la línea de los $3.100. El pasado miércoles 2 de septiembre, la divisa cerró a la baja en $3.140,30, reflejando una diferencia de $43,7 frente a la TRM del día, que se ubicó en $3.184,00. Durante la jornada, el precio osciló entre un mínimo de $3.125,00 y un máximo de $3.162,5, con un volumen de 2.661 transacciones que sumaron US$1.839 millones.
Juan Pablo Vieira, CEO de JP Tactical Trading, señaló que el rango intradiario estimado para la divisa se sitúa entre los $3.143 y $3.229. El analista destacó que, aunque se respeta un techo semanal entre $3.215 y $3.235, la zona de compra entre $3.150 y $3.164 debe ser aprovechada para operaciones de corto plazo, dada la reactivación de la compra de dólares tanto a nivel regional como global.
Esta volatilidad ocurre en un contexto económico interno complejo. Se informó que el déficit de cuenta corriente de Colombia alcanzó los US$5.981 millones en el primer semestre de 2026, lo que equivale al 2,3% del PIB semestral, superando el 2,0% registrado el año anterior. Este deterioro de la posición externa se debe principalmente a un mayor déficit comercial; si bien las exportaciones crecieron un 13,6%, las importaciones aumentaron un 14,2%, alcanzando los US$36.155 millones, impulsadas por la adquisición de bienes de capital y de consumo.
Como factor positivo, Vieira resaltó que la inversión extranjera directa (IED) aumentó un 31,1%, llegando a los US$8.138 millones. No obstante, la inversión de cartera mostró salidas netas por US$3.032 millones, lo que indica una menor demanda de activos colombianos por parte de extranjeros. Esta lectura mixta sugiere una mayor dependencia del capital externo y una presión persistente sobre el tipo de cambio y las condiciones de financiación.
Finalmente, en otras noticias del sector financiero nacional, se confirmó que Nequi dejará de operar como una línea de negocio de Bancolombia, aunque ambas entidades seguirán formando parte del Grupo Cibest. Asimismo, tres entidades financieras —Itaú, Coltefinanciera y Banco Unión— deberán ajustar sus tasas al nuevo techo de usura, registrando tasas de 29,62%, 29,54% y 29,53%, respectivamente.






