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Detectan señal inusual bajo tierra que podría ser una pista de la materia oscura

Un experimento detectó una señal inusual a pocos kilómetros bajo tierra. Si bien podría ser una pista sobre la materia oscura, todavía no hay certezas.

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Detectan señal inusual bajo tierra que podría ser una pista de la materia oscura

En las profundidades de Dakota del Sur, Estados Unidos, un experimento científico ha registrado una señal inusual que ha captado la atención de la comunidad física global. El hallazgo se produjo en un detector instalado a casi 1,6 kilómetros bajo la superficie terrestre, en el marco de una investigación diseñada para localizar la materia oscura, una sustancia invisible que, según las estimaciones científicas, constituye aproximadamente el 85% de la masa total del universo.

El resultado fue presentado formalmente el pasado 1 de septiembre durante una conferencia científica celebrada en Japón. A pesar del interés que ha despertado, el equipo de investigadores ha sido enfático en advertir que este evento no puede considerarse todavía un descubrimiento definitivo. Se trata de un registro único que se encuentra actualmente bajo un análisis exhaustivo para determinar su origen exacto.

La materia oscura representa uno de los enigmas más profundos de la ciencia contemporánea. A diferencia de las estrellas, los planetas o las galaxias, esta sustancia no emite luz ni puede ser observada directamente a través de los instrumentos convencionales. No obstante, los científicos sostienen su existencia basándose en que su gravedad ejerce una influencia tangible sobre las galaxias y otros objetos celestes, interviniendo en la distribución de la materia a gran escala y en la cohesión de las estructuras galácticas.

Para intentar capturarla, los investigadores utilizan el experimento LUX-ZEPLIN (LZ), ubicado en el Sanford Underground Research Facility (SURF). Este laboratorio subterráneo utiliza toneladas de xenón líquido ultrapuro con el objetivo de detectar señales producidas por partículas de materia oscura. Una de las teorías principales sugiere que esta materia está compuesta por partículas extremadamente pequeñas denominadas WIMP. Según esta hipótesis, dichas partículas atraviesan constantemente el espacio y la Tierra sin interactuar con la materia común, pero en ocasiones muy poco frecuentes, podrían chocar contra el núcleo de un átomo, generando un pequeño destello detectable.

La ubicación del experimento a 1,6 kilómetros de profundidad no es casual; la densa capa de roca que rodea el laboratorio actúa como un escudo natural, bloqueando la mayoría de las partículas provenientes del espacio que podrían generar señales falsas o interferencias, reduciendo así el ruido ambiental.

El evento específico que ha generado la intriga ocurrió el 16 de junio de 2023, exactamente a las 21:22:39 UTC. Durante un periodo de observación superior a los 200 días, los instrumentos registraron una señal con una energía de 248 kiloelectronvoltios (keV). Lo que llamó la atención de los expertos fue que el registro apareció en la zona central del detector, lejos de los bordes donde suelen concentrarse los errores de lectura, y ocurrió mientras todos los instrumentos operaban bajo parámetros normales.

Antes de plantear la posibilidad de que se trate de materia oscura, el equipo llevó a cabo un riguroso proceso de descarte. Analizaron si la señal pudo ser causada por materiales radiactivos presentes en el propio detector, por neutrones generados por los componentes del aparato o por neutrinos provenientes de la atmósfera. Asimismo, estudiaron la posibilidad de que se tratara de un fenómeno conocido como MSSI, el cual puede simular el retroceso de un núcleo atómico.

Para garantizar la objetividad, los científicos implementaron un método de análisis ciego, agregando señales falsas al conjunto de datos sin que los investigadores supieran cuáles eran, evitando así que las expectativas influyeran en la interpretación de los resultados. Tras completar todos estos controles, el equipo concluyó que quedaba un único evento que no podía relacionarse con ninguna fuente conocida de la física actual.

Rick Gaitskell, profesor de la Universidad de Brown y portavoz del experimento LZ, expresó su intriga ante el hallazgo, señalando que el evento apareció precisamente en la región donde se espera que la materia oscura se manifieste y donde los fondos competidores son muy bajos. Sin embargo, Gaitskell instó a la cautela, aclarando que, al tratarse de un solo evento, no se puede afirmar que hayan visto materia oscura, sino que han detectado algo interesante que debe ser compartido con la comunidad científica.

Por su parte, Samuel Eriksen, investigador de la Universidad de Bristol y autor principal del estudio, justificó la publicación del resultado argumentando que, al no encontrar una explicación dentro de la física conocida, el hallazgo es digno de ser reportado. En la misma línea, Aaron Manalaysay, físico del Lawrence Berkeley National Laboratory, destacó que este es el primer caso en su experiencia profesional de encontrar un evento atípico que parece ser válido en todos sus aspectos técnicos.

El futuro de esta investigación dependerá de la acumulación de más datos. El detector LZ ha continuado operando bajo las mismas condiciones desde el 1 de abril de 2024. Si aparecen más señales similares, la hipótesis de la materia oscura ganaría fuerza. De lo contrario, el evento podría quedar registrado como un fenómeno aún no identificado. Mientras tanto, otros experimentos internacionales como PandaX en China y XENONnT en Italia podrían proporcionar datos complementarios para resolver este misterio.

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