La ciudad de Guayaquil volvió a ser escenario de una jornada de extrema violencia durante la madrugada del martes 1 de septiembre. En un operativo coordinado y brutal, un grupo de hombres armados irrumpió en dos viviendas ubicadas en el norte de la urbe, con el objetivo específico de capturar a dos jóvenes para posteriormente ejecutarlos en la vía pública, dejando una estela de terror en la comunidad.
El crimen ocurrió en un sector conocido popularmente como la calle de las lavadoras de carros, un punto geográfico situado entre la cooperativa Gallegos Lara y el sector de La Florida. Según los reportes preliminares, la acción fue ejecutada por un comando armado compuesto por aproximadamente 10 personas, quienes llegaron al sitio distribuidos en dos vehículos. La coordinación del ataque sugiere una planificación previa, ya que los agresores sabían exactamente dónde se encontraban sus objetivos.
Las víctimas han sido identificadas como Anderson Chicaiza Contreras, de 21 años, y Anthony Arreaga Heredia, de 23 años. El modus operandi utilizado por los sicarios fue particularmente cruel: los atacantes forzaron el ingreso a los inmuebles donde residían los jóvenes, irrumpieron en las habitaciones y los sacaron por la fuerza directamente de sus camas mientras dormían. Una vez que lograron extraer a las víctimas de las viviendas, los trasladaron hacia el exterior, donde fueron atacados con ráfagas de fuego.
De acuerdo con las declaraciones del teniente Mauricio Márquez, jefe del Grupo Operacional Motorizado del distrito Florida, las armas utilizadas en este doble homicidio fueron fusiles, lo que evidencia el alto poder ígneo de los perpetradores y la letalidad del ataque. Los disparos fueron efectuados en la calle, dejando los cuerpos inertes frente a las viviendas.
La investigación formal del caso ha sido delegada a la Dirección Nacional de Investigación de Delitos Contra la Vida, Muertes Violentas, Desapariciones, Secuestros y Extorsión (Dinased). Los agentes de esta unidad especializada se encuentran trabajando intensamente para reconstruir los hechos, establecer las circunstancias exactas del crimen y determinar el posible móvil que motivó este ataque tan coordinado.
En relación a las motivaciones del crimen, el teniente Márquez señaló que existe la posibilidad de que este acto no haya sido un simple asesinato, sino una acción deliberada para enviar un mensaje intimidatorio al resto de los ciudadanos. "Puede ser que sea un modo de terminar y de dejar un mensaje al resto de ciudadanos", afirmó el oficial. Asimismo, indicó que las autoridades se encuentran en proceso de verificación para determinar si Anderson Chicaiza Contreras o Anthony Arreaga Heredia registraban antecedentes penales o si mantenían algún tipo de vínculo con grupos de delincuencia organizada.
Para avanzar en la identificación de los responsables, los investigadores han solicitado el acceso a las grabaciones de las cámaras de seguridad instaladas frente al lugar donde se cometió el crimen. El objetivo primordial es analizar el material visual para identificar los rostros de los integrantes del grupo armado y obtener las placas o características de los dos vehículos utilizados para movilizarse y escapar de la escena.
Este doble homicidio no es un hecho aislado, sino que se suma a una preocupante tendencia de violencia en la zona. Con estas dos muertes, la cifra de asesinatos registrados durante la última semana en el distrito Florida se eleva a 14 víctimas. Esta escalada de sangre ha llevado a la Policía Nacional a mantener abiertas diversas líneas de investigación para determinar si existe una relación directa entre este caso y otros hechos violentos que han sacudido el norte de Guayaquil en los últimos días.
La inseguridad en la ciudad se vio agravada además por otro reporte de violencia ocurrido la noche del lunes. En la cooperativa Esmeraldas Chiquita, ubicada en el sector de Las Malvinas, se registró un triple asesinato. En aquel evento, tres hombres que se encontraban reunidos con varios vecinos del sector fueron blanco de un ataque armado. Según los testimonios recopilados por las autoridades, dos individuos que se desplazaban en una motocicleta llegaron al lugar y abrieron fuego contra el grupo utilizando un arma calibre 9 milímetros.
Tras este segundo ataque, los agentes del distrito Esteros desplegaron un operativo de búsqueda en la zona para localizar a los responsables de la matanza en Las Malvinas. Mientras tanto, el norte de Guayaquil permanece en estado de alerta ante la recurrencia de estos operativos criminales que afectan la tranquilidad de los sectores residenciales.






