El mercado del oro experimentó una jornada de fuertes caídas este martes, registrando un descenso superior al 2% que situó al metal precioso en sus niveles más bajos de las últimas dos semanas. Esta tendencia bajista ha sido impulsada por una combinación de factores macroeconómicos y técnicos, destacando principalmente el incremento en el rendimiento de los bonos del Tesoro y el fortalecimiento de la moneda estadounidense, elementos que han lastrado significativamente los precios del activo.
En términos específicos, el oro al contado registró una caída del 1,7%, situándose en los 4.371,5 dólares por onza al cierre de las 15:52 GMT. Este retroceso ocurrió después de que el metal tocara, más temprano en la sesión, su punto mínimo desde el pasado 19 de agosto. Por su parte, los contratos de futuros del oro en Estados Unidos también mostraron una trayectoria descendente, cediendo un 1,37% para ubicarse en los 4.420,1 dólares.
Un factor determinante en este desplome ha sido la ruptura de niveles técnicos clave. El oro cayó por debajo de su media móvil de 200 días, la cual se sitúa actualmente en torno a los 4.528 dólares, movimiento que se había originado el pasado 28 de agosto. Esta ruptura técnica fue el detonante para que se desencadenaran nuevas olas de ventas técnicas en el mercado, intensificando la presión sobre el precio.
Jim Wyckoff, analista de American Gold Exchange, señaló que el mercado está experimentando una presión vendedora de carácter técnico. Según Wyckoff, el rendimiento de los bonos a nivel mundial ha alcanzado máximos que no se observaban desde hacía años, una situación que está ejerciendo una presión constante y directa sobre el mercado del oro.
El contexto de los bonos del Tesoro estadounidense ha sido fundamental en esta dinámica. El rendimiento de estos activos subió el martes hasta alcanzar su nivel más alto desde enero de 2025. Este incremento ha sido provocado por el aumento de las tensiones en Oriente Medio, lo que ha avivado los temores inflacionarios entre los inversores y ha desencadenado una ola de ventas de bonos a escala global.
A pesar de que el oro es tradicionalmente considerado como una cobertura eficaz frente a la inflación, la relación con las tasas de interés opera de manera inversa. El aumento de las tasas de interés y el consecuente incremento en el rendimiento de los bonos suelen ejercer una presión a la baja sobre el oro, debido a que este es un activo que no devenga intereses. En un escenario donde los bonos ofrecen retornos más atractivos, el coste de oportunidad de mantener oro aumenta.
A este escenario se suma el fortalecimiento del dólar. El ascenso de la moneda estadounidense encarece la adquisición del lingote para los compradores extranjeros, reduciendo la demanda y contribuyendo a la caída de los precios.
Desde la perspectiva de las expectativas del mercado, los operadores están monitoreando estrechamente la política monetaria. De acuerdo con la herramienta FedWatch, existe actualmente un 66% de probabilidades de que se produzca un alza de las tasas de interés durante este mes. Por ello, los inversores permanecen atentos a la publicación del reporte de empleo de ADP, programado para el miércoles, y a los datos de nóminas no agrícolas que se darán a conocer el viernes, buscando pistas claras sobre la dirección de la política económica.
El impacto negativo no se limitó únicamente al oro. Otros metales preciosos también sufrieron retrocesos considerables durante la jornada. La plata al contado cayó un 2%, situándose en 65,25 dólares la onza. El platino registró una baja del 1%, cerrando en 1.773,89 dólares, mientras que el paladio fue el metal con una de las caídas más pronunciadas, declinando un 2,4% hasta los 1.324,00 dólares.






