Golpe estratégico a las disidencias en el Guaviare. El Gobierno de Abelardo de la Espriella ejecutó un tercer bombardeo contra las estructuras lideradas por alias “Iván Mordisco”, resultando en la muerte de alias “Tigre” o “Pintado”. Según las autoridades, “Tigre” era el principal jefe de la estructura Carolina Ramírez y un hombre de confianza de Mordisco, encargado del control de corredores de narcotráfico.
La denominada Operación Azarías dejó un saldo de 20 personas muertas y cinco capturados, entre ellos alias “Víctor”, señalado como el cuarto jefe de la organización armada. Además, fueron recuperados dos menores de edad. En el sitio, las fuerzas militares incautaron 26 fusiles, cuatro ametralladoras, tres pistolas y equipo táctico especializado.
Este operativo se suma a otro bombardeo ocurrido el 27 de agosto contra las disidencias de alias “Calarcá”, en El Retorno, Guaviare. En esa acción murieron diez personas, y Medicina Legal confirmó posteriormente que tres de las víctimas eran adolescentes.
Al respecto, el ministro de Defensa, Jorge Eduardo Mora, aseguró que los menores eran combatientes y que el ataque siguió los estándares legales. El presidente De la Espriella manifestó su respaldo total a las operaciones, afirmando que los grupos que reclutan menores para convertirlos en escudos humanos deben pagar por sus crímenes.
No obstante, la Defensoría del Pueblo emitió una advertencia. Si bien reconoce que la responsabilidad del reclutamiento es de los grupos armados, señaló que los menores siguen siendo víctimas y que el Estado debe extremar precauciones para proteger sus vidas. La entidad solicitó reactivar la Comisión Intersectorial para la Prevención del Reclutamiento para evitar que más niños y adolescentes mueran en operativos militares.
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