La divisa estadounidense registró un cierre a la baja en su cotización, situándose en los COP 3.161. Esta cifra representa una reducción de 54 pesos en comparación con el cierre del pasado lunes, lo que se traduce en una variación porcentual del 1,68 %. A pesar de este movimiento en el mercado, la Tasa Representativa del Mercado (TRM), fijada por la Superintendencia Financiera, se mantiene en COP 3.213.
Durante la jornada, el comportamiento del dólar mostró fluctuaciones marcadas, estableciendo sus precios mínimos en COP 3.150 y sus máximos en COP 3.225, mientras que el promedio de la sesión se ubicó en COP 3.184. Desde una perspectiva analítica, Daniel Londoño, country manager de Global66, señala que la divisa logró borrar en el transcurso de una sola semana casi la totalidad de las pérdidas registradas durante el mes de agosto.
Sin embargo, al observar datos más granulares, se evidencia un comportamiento contrastante en la Tasa Representativa del Mercado. En términos semanales, la TRM experimentó un incremento de COP 96,16, lo que supone un aumento del 2,65 % si se compara la tasa del viernes con la de la semana inmediatamente anterior. Aun con estas variaciones, el dólar continúa posicionándose en niveles bajos si se toma como referencia el inicio del año. La diferencia actual supera los COP 600, reflejando una caída del 16,3 % respecto al arranque del año, y un descenso del 22 % si se considera el inicio de 2025.
Para comprender los motores que están moviendo la tasa de cambio, Jeisson Valeguera, CEO de Values AAA, explica que existen diversas variables en juego. Las principales orbitan alrededor de las expectativas sobre las tasas de interés de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed), el precio del petróleo, los flujos de capital hacia el territorio colombiano y el diferencial de las tasas de interés.
En primer lugar, las decisiones de la Reserva Federal son determinantes para la economía colombiana debido a su impacto directo en los flujos de inversión. Si el emisor estadounidense decide mantener las tasas de interés elevadas o incrementarlas, los activos en Estados Unidos se vuelven más atractivos para los inversionistas, lo que puede desincentivar la inversión en general o reducir el flujo de capitales hacia mercados emergentes como Colombia. Esta menor entrada de dólares al país genera, inherentemente, presiones al alza sobre la tasa de cambio. En este contexto, el Departamento de Comercio informó el miércoles que el gasto de consumo personal en Estados Unidos fue del 3,7 %, superando el 3,6 % esperado, mientras que el ingreso del personal ocupado aumentó un 0,4 %, cifra superior al 0,2 % proyectado. Estos datos impulsaron el avance del DXY en un 0,24 % durante la sesión.
Por otro lado, el precio del petróleo es un factor crítico para anticipar los movimientos del billete verde, dado que es uno de los principales productos de exportación de Colombia. Un aumento en el precio del crudo incrementa los ingresos por exportaciones y favorece la entrada de divisas, presionando la tasa de cambio a la baja. Por el contrario, una caída en el precio reduce la oferta de dólares y presiona el precio al alza. Según detalla Londoño, el barril de referencia Brent encadenó cuatro jornadas de caída esta semana, cerrando el jueves por debajo de los USD 87, tras un acuerdo entre Irán y Omán sobre el reparto de aguas e ingresos del Estrecho de Ormuz, aunque Teherán aclaró que la reapertura efectiva requiere más que dicho entendimiento.
A nivel local, la economía colombiana también influye en la divisa. Factores como el déficit fiscal, políticas de Estado y emergencias de gran escala, como el terremoto —que demandaría recursos superiores a los COP 30 billones—, juegan un rol relevante. Respecto a la política gubernamental, la administración de Abelardo de la Espriella se ha orientado hacia el recorte y la austeridad, descartando la imposición de nuevos impuestos. Si bien esto podría atraer inversionistas al interpretarse que el Estado financiará sus faltantes con deuda, surge la interrogante sobre cómo se construirá la “patria milagro” sin mayores aportes de los contribuyentes.
Simultáneamente, el Banco de la República mantiene su lucha contra la inflación. El gerente del Emisor, Leonardo Villar, enfatizó la importancia de una política monetaria con tasas de interés elevadas para combatir este fenómeno, aunque prevé que la inflación se modere y converja hacia la meta del 3 % para el año 2028. Esta situación es clave para el fenómeno del "carry trade", donde inversionistas se financian en países con tasas bajas para invertir en mercados con tasas más altas, como Colombia, buscando obtener ganancias por el diferencial.
Finalmente, las proyecciones indican una semana de alta volatilidad. Valeguera estima que el dólar se moverá en un rango entre los $3.100 y $3.200, dependiendo de la Fed, el petróleo y el apetito por activos emergentes. Por su parte, Londoño prevé un rango entre $3.100 y $3.220, señalando que el riesgo está cargado hacia arriba mientras la Fed mantenga un tono duro y el crudo siga cediendo. Los eventos clave a seguir incluyen el informe de empleo en Estados Unidos, los indicadores previos a la reunión de la Fed en la segunda semana de septiembre y el reporte de inflación de agosto que entregará el DANE.






