Chile ha experimentado una mejoría notoria en la calidad de su aire durante las últimas dos décadas. Sin embargo, este avance no ha sido uniforme, y el país aún enfrenta desigualdades significativas entre sus diversas regiones. Un análisis detallado publicado en el año 2025 por la revista Atmosphere, desarrollado conjuntamente por la Universidad de Chile, el Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR2), el Ministerio del Medio Ambiente y la Universidad del Desarrollo (UDD), pone de relieve esta situación.
El informe revela que, si bien se han logrado avances importantes en la reducción de contaminantes, específicamente el material particulado fino (PM2.5), las brechas ambientales siguen siendo una preocupación relevante. Estas disparidades son especialmente críticas en el sur del país y en determinadas zonas industriales.
En el sur chileno, la problemática principal radica en el uso intensivo de leña húmeda, que se mantiene como la causa primordial de la contaminación atmosférica. Kevin Basoa, representante del CR2, ha señalado que la regulación sobre el uso de leña aún no se ha implementado de manera plena en dicha zona. A esto se suma un factor cultural, ya que el uso de este combustible está profundamente arraigado en la identidad de muchas comunidades, lo que dificulta el progreso hacia energías más limpias. Asimismo, la geografía de la región y la estabilidad atmosférica asociada al Océano Pacífico impiden que los contaminantes se dispersen adecuadamente.
Por otro lado, el informe pone el foco en las denominadas “zonas de sacrificio”, ubicadas en el norte y centro del territorio nacional. Aunque los valores generales de dióxido de azufre (SO₂) han mostrado un descenso, todavía se registran episodios agudos de contaminación. Esta situación es particularmente persistente en localidades como Talcahuano y Coronel, donde el impacto industrial sigue siendo evidente.
Como ejemplo de la variabilidad regional, se puede observar el estado de la calidad del aire en la comuna de Rengo este 1 de septiembre de 2026. En dicha localidad, la calidad del aire se califica como "buena", sustentada por niveles bajos de agentes contaminantes. Los registros indican que el material particulado MP 2.5 presenta una concentración de 15 µg/m³, mientras que el MP 10 se sitúa en 40 µg/m³, resultando en índices de calidad del aire (ICAP) de 30 y 31, respectivamente. Complementariamente, el ozono registra una cifra de 4 ppbv, consolidando un escenario ambiental favorable que no representa un riesgo significativo para la salud pública y permite el desarrollo de actividades al aire libre.
A pesar de estos niveles aceptables en ciertas zonas, el marco normativo chileno establece restricciones específicas incluso cuando el estado es "bueno". En la provincia de Santiago, así como en las comunas de Puente Alto y San Bernardo, se mantiene la prohibición del uso de calefactores a leña, exceptuando aquellos de pellets, además de un control estricto de humos visibles. En cuanto al transporte, persiste la restricción permanente para vehículos sin sello verde dentro del Anillo Américo Vespucio, y una restricción de cuatro dígitos fuera de este anillo de lunes a viernes. Los vehículos con sello verde inscritos antes del 1 de septiembre de 2011 y las motocicletas inscritas antes del 1 de septiembre de 2010 también enfrentan restricciones de dos dígitos. Para el transporte de carga sin sello verde, se aplica la restricción de cuatro dígitos. Finalmente, entre el 15 de marzo y el 30 de septiembre, se prohíben las quemas agrícolas en toda la Región Metropolitana.
Para comprender estos datos, es necesario referirse al Índice de Calidad del Aire referido a Partículas (ICAP), basado en el D.S. Nº 59/1998 del Ministerio Secretaría General de la Presidencia. Esta escala define las situaciones ambientales: "Buena" (0 – 99), "Regular" (100 – 199), "Alerta" (200 – 299), "Pre-emergencia" (300 – 499) y "Emergencia" (500 o superior). Las MP10, o partículas gruesas inhalables, son aquellas menores a 10 micrómetros y mayores a 2.5 micrómetros, generadas por combustiones no controladas en vehículos, industrias de fundición, plantas de energía, cerámica y pinturas.
Ante escenarios de pre-emergencia o emergencia, las autoridades recomiendan el uso de mascarillas en grupos vulnerables, como niños, adultos mayores, embarazadas y enfermos crónicos. Asimismo, se insta a la población a preferir el transporte público, mantener la revisión de gases de los vehículos al día, evitar fumar en espacios cerrados y no quemar basura ni hojas.
Respecto a la calefacción doméstica, se recomienda adquirir equipos certificados en eficiencia energética y emisiones, privilegiando combustibles alternativos como electricidad, gas, briquetas o pellet. Para quienes utilizan leña, es fundamental emplear leña seca (humedad menor al 25%) y picada, evitando troncos enteros. El encendido debe realizarse solo con astillas secas y papel, manteniendo el tiraje abierto durante al menos 10 minutos tras el inicio o recarga. Es vital evitar la formación de creosota y hollín en el cañón para reducir el riesgo de inflamación y la contaminación. Finalmente, se recuerda que todo comerciante de leña debe poseer patente municipal y documentación tributaria y forestal que acredite el origen lícito del producto, siendo la boleta el documento esencial para hacer valer los derechos del consumidor.






