¿Sabías que el cerebro humano termina de desarrollarse recién a los 25 años? Este dato es fundamental para entender los riesgos del consumo temprano de marihuana. Diversos estudios trazan una señal de alerta: el inicio precoz se asocia con un mayor riesgo de trastornos mentales y efectos negativos en la memoria, la atención y el aprendizaje.
El problema central reside en el THC, el componente psicoactivo responsable de alterar la percepción y la conducta. Según expertos de la Universidad de Buenos Aires, el cerebro joven carece de defensas biológicas completas, lo que puede detonar ansiedad, depresión o incluso brotes psicóticos. Una investigación publicada en JAMA Health Forum analizó a más de 460 mil adolescentes y reveló que quienes consumieron marihuana presentaron más del doble de riesgo de desarrollar trastornos psicóticos y bipolares.
El impacto también es cognitivo. Un estudio de la Universidad Católica de Australia reportó que consumidores entre 18 y 32 años sufrieron una caída promedio de 8 puntos en su coeficiente intelectual, con déficits que no se recuperaron completamente aun después de abandonar el consumo. Asimismo, metaanálisis internacionales indican que los usuarios habituales pueden tener hasta tres veces más riesgo de desarrollar esquizofrenia, especialmente si el consumo comenzó en la adolescencia.
En el mercado actual, la preocupación crece debido a la circulación de productos con concentraciones de THC muy elevadas, superando en algunos casos el 20%. Es crucial diferenciar esto del uso medicinal, el cual cuenta con respaldo legal y supervisión profesional para patologías específicas, asegurando dosis y vías de administración controladas. En contraste, el consumo recreativo en etapas de desarrollo plantea riesgos persistentes sobre el funcionamiento emocional y cognitivo del individuo.
Siguenos en Noticias lat para más noticias.




