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El cine de los 100 dólares: el espejo de una Venezuela dividida en dos economías

Descubra cómo las salas de cine VIP en Caracas cobran hasta 100 dólares y sostienen un modelo de lujo en medio de la crisis.

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El cine de los 100 dólares: el espejo de una Venezuela dividida en dos economías

En el Centro Comercial Parque Cerro Verde, en Caracas, existe una experiencia cinematográfica diseñada para borrar cualquier rastro de incomodidad. Una pareja puede acceder a una sala sin hacer filas, sin cargar bolsas y sin levantarse de su butaca de cuero para solicitar una copa de vino. El costo de una noche completa —que incluye dos entradas, comida y bebidas— puede rozar los 100 dólares. Sin embargo, a pocos kilómetros de este entorno de exclusividad, el 31,7% de los hogares venezolanos no dispone de ingresos suficientes para cubrir la canasta alimentaria básica.

Este contraste no es una anomalía aislada, sino la representación de un modelo de país donde el consumo de lujo encuentra clientes mientras la mayoría de la población debe decidir qué sacrificar para llegar al final del mes. Espacios como Cinex VIP, en Parque Cerro Verde, y CinepicVery V.I.P., en el Centro Lido, son negocios estructurados para una franja reducida, dolarizada y estable de consumidores. Para este segmento, una salida al cine representa un gasto equivalente a una porción significativa del salario mensual promedio del país.

En Parque Cerro Verde, la experiencia se expande más allá de la película. El complejo cuenta con una caramelería amplia, tiendas de artículos coleccionables de gama alta y una barra patrocinada por Ron Santa Teresa con tragos que oscilan entre los 12 y 24 dólares. La infraestructura técnica incluye proyección láser y sonido Dolby 7.1, pero el núcleo del valor reside en la comodidad: butacas-cama y asientos reclinables con servicio de meseros durante la función, eliminando la necesidad de que el espectador se desplace.

Por otro lado, el Centro Lido ha apostado por la recuperación de una referencia urbana. El antiguo Teatro Lido, cerrado en 2019, fue reaperturado como CinepicVery V.I.P. tras una inversión de un millón de dólares por parte del Grupo Sambil. Con salas de solo 60 butacas, el enfoque es la intimidad y la reducción de fricciones, comenzando con un servicio de valet parking incluido en la entrada de 15 dólares.

La brecha económica se hace evidente al analizar las cifras. Una entrada VIP en Cerro Verde cuesta 25 dólares y el combo gourmet más económico parte de los 24 dólares. Para una pareja, la cuenta puede acercarse a los 100 dólares, cifra que contrasta con las entradas de salas convencionales, que oscilan entre los 4 y 15 dólares. Según el economista Asdrúbal Oliveros, los precios y los salarios en Venezuela pertenecen a dos economías distintas. Mientras el salario promedio del sector privado se ubicó en 283 dólares mensuales en el primer trimestre de 2026 (según Fedecámaras), una noche de cine VIP puede consumir hasta la mitad de ese ingreso.

La viabilidad de estos negocios se apoya en un nicho muy específico. Datos de Ecoanalítica indican que solo el 5,3% de la población percibe ingresos mensuales superiores a los 1.000 dólares. El mercado objetivo de estas salas representa aproximadamente el 11% de la población a escala nacional, cifra que sube al 10% - 12% en Caracas. Las empresas han comprendido que ya no pueden basar su rentabilidad en el consumo masivo, que se ha contraído drásticamente, y han optado por un modelo de menos clientes con un ticket promedio mucho más elevado.

Este fenómeno también responde a costos operativos severos. Mantener estos estándares de lujo implica inversiones en generación eléctrica propia, seguridad privada, internet redundante y una carga tributaria considerable, lo que encarece el servicio final. Además, el consumo en este estrato se ve impulsado por la desconfianza en el ahorro en una economía con décadas de inflación; para quien tiene el dinero, consumir hoy es una forma de administrar el riesgo.

A pesar de la proliferación de estos servicios premium, los expertos advierten que el consumo de lujo no es indicador de una recuperación económica general. Mientras las butacas de cuero se llenan en sectores exclusivos, la Encovi reporta que el 68,5% de los hogares vive en pobreza monetaria. La verdadera sanidad económica, sostiene Oliveros, se medirá cuando el consumo deje de ser un privilegio de pocos y alcance nuevamente a la clase media y a los sectores vulnerables.

Esta nota fue producida por la redacción de Noticias.lat: verificamos la información en fuentes públicas y la reescribimos con nuestro criterio editorial. No republicamos textos de terceros.

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