La Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos (SNGR) ha declarado oficialmente la alerta roja en todo el territorio ecuatoriano debido al fenómeno El Niño. Esta determinación representa el nivel máximo dentro del sistema de alertas vigente en el país y se fundamenta en evidencia técnica que confirma que el fenómeno ya se encuentra en curso, con condiciones atmosféricas y oceánicas que presentan una tendencia a intensificarse durante los próximos meses.
De acuerdo con el Reglamento General a la Ley Orgánica para la Gestión Integral del Riesgo de Desastres, el sistema de alertas en Ecuador se divide en cuatro niveles. Mientras que la alerta amarilla indica que una amenaza se ha activado y la naranja señala que el evento adverso es inminente, la alerta roja se reserva específicamente para aquellos casos donde el "evento adverso está en curso". En este sentido, el cambio de alerta naranja a roja responde a una evolución progresiva de los indicadores monitoreados.
Es fundamental precisar que la declaratoria de alerta roja no implica automáticamente que todas las regiones del Ecuador enfrenten lluvias extremas, inundaciones o deslizamientos de manera inmediata. La evaluación técnica realizada por las autoridades advierte que la respuesta meteorológica actual es heterogénea. Mientras que en sectores del interior y el norte del Litoral se registran lluvias ocasionales, la región Interandina atraviesa un periodo de déficit de precipitaciones, caracterizado por temperaturas elevadas, baja humedad y vegetación seca. Estas condiciones específicas en la Sierra incrementan significativamente la amenaza de incendios forestales en diversas zonas del país.
La decisión de elevar el nivel de alerta se sustenta en el análisis del Comité Nacional ERFEN, que el pasado 28 de agosto determinó el cumplimiento de los cuatro criterios técnicos necesarios para declarar oficialmente la presencia de El Niño en Ecuador. Entre los datos más relevantes destaca el calentamiento del océano Pacífico, con anomalías semanales de aproximadamente +4 °C en la región Niño 1+2 y +2,6 °C en la región Niño 3.4. Asimismo, se registraron anomalías de entre +2 y +3 °C entre las Islas Galápagos y la costa continental, sumado a anomalías positivas en el nivel del mar de entre 28 y 33 centímetros.
Complementando estos datos, los análisis de la NOAA revelaron un importante contenido de calor bajo la superficie oceánica, con anomalías de temperatura subsuperficial de hasta +10 °C. Desde una perspectiva internacional, el Climate Prediction Center de la NOAA proyecta que el fenómeno El Niño continúe fortaleciéndose hasta finales de 2026. Específicamente, para el trimestre comprendido entre octubre y diciembre, se señala una probabilidad del 69% de alcanzar un evento de magnitud histórica, según los indicadores utilizados en dicho producto técnico.
Desde el punto de vista administrativo, es importante aclarar que la alerta roja no equivale a una declaratoria de emergencia nacional ni conlleva restricciones automáticas para la población general. Su objetivo principal es colocar al Sistema Nacional Descentralizado de Gestión Integral del Riesgo de Desastres en un nivel reforzado de preparación, coordinación y respuesta, permitiendo a las autoridades tomar decisiones anticipadas para reducir riesgos sobre la infraestructura, la naturaleza, los bienes y, primordialmente, las personas.
Esta resolución permite activar o fortalecer los Comités de Operaciones de Emergencia (COE) y los planes de respuesta institucionales. La normativa contempla la identificación de brechas de recursos y la realización de ajustes presupuestarios. Dependiendo de la evolución técnica del riesgo, las autoridades podrían adoptar medidas obligatorias relacionadas con el control sanitario, la circulación, los eventos masivos, las actividades económicas o la restricción de acceso a zonas de exposición.
La SNGR ha instado a los gobiernos locales a activar sus COE provinciales y cantonales. Se ha ordenado la incorporación de procedimientos para movilización de recursos, mecanismos de respuesta y evacuaciones preventivas en sectores con potencial afectación por movimientos en masa e inundaciones. Además, se ha solicitado a los gobiernos locales coordinar con las autoridades de infraestructura para el posible despliegue de maquinaria en puntos críticos de la red vial, asegurando la conectividad ante posibles eventos adversos.
Finalmente, el monitoreo será intensificado por las Salas de Situación y el Comité Nacional ERFEN, quienes actualizarán los escenarios de riesgo conforme evolucione el fenómeno. La alerta roja nacional permanecerá sujeta a revisión constante, pudiendo modificarse según la nueva evidencia científica y el comportamiento real del fenómeno en el territorio ecuatoriano.






