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Más allá de la pérdida de peso: Fármacos como Ozempic y Wegovy reducen el consumo de alcohol

'No me apetece beber ni una gota más': cómo las nuevas inyecciones para perder peso afectan al consumo de alcohol

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Más allá de la pérdida de peso: Fármacos como Ozempic y Wegovy reducen el consumo de alcohol

El uso de medicamentos diseñados para combatir la obesidad y la diabetes, tales como Ozempic, Wegovy y Mounjaro, está revelando efectos secundarios que van más allá de la reducción de peso. Un número creciente de pacientes y diversas investigaciones sugieren que estos fármacos pueden reducir significativamente el consumo de alcohol y los antojos de sustancias adictivas, impactando la relación de los usuarios con el alcohol de diversas maneras.

Estos medicamentos contienen tirzepatida o semaglutida, compuestos que imitan la hormona natural GLP-1. Su función principal es suprimir el apetito y prolongar la sensación de saciedad, facilitando la pérdida de peso. Sin embargo, la ciencia comienza a explorar cómo afectan también la respuesta de recompensa en el cerebro. El doctor Christian Hendershot, de la Universidad del Sur de California, sostiene que esta alteración en el sistema de recompensa puede disminuir los antojos no solo de comida, sino también de nicotina y alcohol.

La experiencia de Lisa Rees, una mujer de 46 años originaria del sur de Gales, ilustra este fenómeno. Antes de iniciar su tratamiento con Wegovy, Rees consumía entre seis y ocho botellas de vino a la semana en contextos sociales. Tras comenzar la medicación, descubrió que físicamente no puede beber más de un par de copas. Según relata, aunque mantiene el deseo social de beber, su cuerpo simplemente ya no lo soporta, reduciendo su consumo a menos de la mitad. Para ella, este efecto ha sido el "mejor beneficio" del medicamento, permitiéndole seguir integrada en sus círculos sociales pero consumiendo cantidades mucho menores.

Casos similares se presentan con Warren Thomas, residente de Colchester. Tras comenzar el tratamiento con Mounjaro, Thomas notó una pérdida total del deseo de beber alcohol apenas 24 horas después de su primera dosis. El paciente describe que su tolerancia al alcohol se ha reducido a cero, sintiéndose mareado y aturdido tras consumir solo dos cervezas. Para Thomas, dejar de beber sin esfuerzo ha sido una experiencia reconfortante.

No obstante, este efecto no es percibido positivamente por todos. Faye Goodwin, una graduada de 20 años que utiliza Mounjaro, ha experimentado dificultades sociales debido a que el alcohol le provoca náuseas rápidas, reflujo ácido severo y vómitos. En el entorno universitario de Cambridge, donde la vida social gira frecuentemente en torno al alcohol, Goodwin ha sentido que su capacidad para entablar amistades se ha visto afectada. La joven ha llegado a retrasar sus dosis de medicación o rechazar planes sociales para evitar el malestar físico que le provoca el consumo de alcohol bajo el efecto del fármaco.

Desde la perspectiva científica, los datos se están acumulando rápidamente. Un estudio publicado por la Universidad de Colorado Anschutz indicó que las versiones en pastilla de los medicamentos GLP-1 reducían los días de consumo excesivo en personas con trastornos por consumo de alcohol de leve a moderado. Asimismo, el doctor Hendershot publicó en 2025 un estudio a pequeña escala donde participantes con alcoholismo experimentaron una menor urgencia por beber mientras tomaban Ozempic.

A pesar de estos hallazgos, la comunidad médica insta a la cautela. El profesor Russell Hearn, del King’s College de Londres, señala que, aunque el British National Formulary no ofrece recomendaciones formales sobre la abstinencia de alcohol durante estos tratamientos, reducir su consumo es beneficioso ya que el alcohol aporta muchas calorías, lo que favorece la meta de pérdida de peso.

Por su parte, el doctor Joseph Schacht enfatiza que se requieren investigaciones más amplias y prolongadas antes de que los organismos reguladores aprueben estos fármacos específicamente para el tratamiento del trastorno por consumo de alcohol. A esto se suman las advertencias del doctor Darren Quelch, de la Universidad del Sur de Gales, quien cuestiona la seguridad y asequibilidad de estos fármacos para personas que no padecen obesidad ni diabetes pero sufren adicciones. Además, se recuerda que estos medicamentos pueden acarrear efectos secundarios graves, aunque poco frecuentes, como la pancreatitis.

Actualmente, la investigación se expande para determinar si los agonistas de GLP-1 podrían ser efectivos en el tratamiento de otras adicciones, incluyendo la dependencia a los opioides y el tabaquismo, abriendo una nueva línea de estudio sobre la modulación del comportamiento y la adicción a través de hormonas metabólicas.

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