A tan solo un día de celebrarse el 30 de agosto, fecha dedicada a Santa Rosa de Lima, se ha registrado una notable afluencia de personas que se han desplazado hacia su santuario. La jornada estuvo marcada por la llegada de familias enteras, quienes se movilizaron con el propósito fundamental de rendir un homenaje a la santa en el marco de las festividades que preceden a su día principal.
La composición de los grupos asistentes destacó por la presencia de núcleos familiares completos. En particular, se observó la participación activa de niños de distintas edades, quienes fueron acompañados en todo momento por sus padres. Esta dinámica refleja la transmisión de la costumbre entre generaciones, permitiendo que los más jóvenes se involucren en las actividades programadas en el recinto religioso.
El objetivo central de estas visitas fue rendir un homenaje a Santa Rosa de Lima. Para lograrlo, los asistentes recorrieron las instalaciones del santuario, siguiendo el flujo de los demás devotos que también habían llegado al lugar con el mismo fin. La llegada de estas familias al santuario se produjo en la víspera de la fecha central, evidenciando la anticipación de los fieles por participar en los actos conmemorativos.
Dentro de las actividades realizadas, resalta la participación en una visita que es calificada como tradicional. Esta tradición consiste en un recorrido específico dentro del santuario que culmina en un punto emblemático del lugar. Los asistentes, guiados por la costumbre, se dirigieron hacia un sitio particular para realizar un acto de fe y esperanza.
Dicho sitio es el histórico pozo, el cual se convirtió en el punto de convergencia para todas las familias que visitaron el santuario. El acercamiento a este pozo histórico representó el momento cumbre de la visita para los niños y sus padres. Una vez allí, los presentes llevaron a cabo la acción central de la jornada: dejar sus cartas.
Estas cartas, redactadas previamente por los visitantes, contienen una serie de pedidos y deseos. El acto de depositar estos escritos en el histórico pozo es la parte esencial de la tradición mencionada, permitiendo que cada persona, independientemente de su edad, pueda plasmar sus anhelos y peticiones personales antes de que llegue el 30 de agosto.
La escena en el santuario estuvo caracterizada por la interacción entre los padres y sus hijos, quienes juntos se acercaron al pozo para depositar los mensajes. Los niños, de diversas edades, participaron activamente en el proceso de dejar sus cartas, siguiendo las indicaciones de sus progenitores y sumándose a la masa de fieles que ya habían realizado el mismo procedimiento.
En resumen, la víspera del 30 de agosto se convirtió en un espacio de encuentro familiar en el santuario de Santa Rosa de Lima. El flujo de personas, compuesto mayoritariamente por padres e hijos, tuvo como eje la rendición de un homenaje y la práctica de la tradicional visita al histórico pozo. A través de la entrega de cartas con pedidos y deseos, los asistentes reafirmaron su vínculo con esta festividad, asegurando que la tradición se mantenga viva a través de las nuevas generaciones que, acompañadas por sus familias, acudieron al lugar para cumplir con este rito anual.
La concurrencia de familias enteras subraya la importancia de la fecha, mientras que la acción coordinada de acercarse al pozo histórico para depositar los deseos y pedidos escritos en cartas cierra el ciclo de las actividades previas a la celebración oficial del 30 de agosto. Todo el proceso se desarrolló bajo la premisa de rendir el debido homenaje en el santuario dedicado a Santa Rosa de Lima, manteniendo la coherencia con las costumbres establecidas en dicho recinto.






