El Ministerio de Ambiente y Energía (MAE) de Ecuador ha informado oficialmente sobre la intervención y el rescate de 32 ejemplares de iguanas marinas de Galápagos (Amblyrhynchus cristatus). Estos reptiles, que constituyen una especie endémica del país, se encontraban vinculados a un presunto caso de tráfico de vida silvestre, lo que ha activado los protocolos de protección y cuidado especializado por parte de las autoridades ambientales ecuatorianas.
A través de un comunicado emitido este sábado, el Ministerio de Ambiente y Energía detalló que, al momento de ser recuperadas, las iguanas presentaban un estado crítico de salud. Según el reporte oficial, los ejemplares fueron encontrados en condiciones de debilidad y deshidratación. Aunque la institución no proporcionó detalles adicionales sobre las causas exactas de su deterioro físico, se enfatizó la necesidad inmediata de brindarles atención médica para asegurar su supervivencia.
Como parte de las acciones de contingencia, los ejemplares fueron sometidos a una evaluación exhaustiva por parte de profesionales veterinarios. Tras el diagnóstico inicial, las iguanas fueron trasladadas a un centro de conservación debidamente autorizado, el cual se encuentra ubicado en la provincia de Pichincha, cuya capital es la ciudad de Quito. En estas instalaciones, los animales están recibiendo atención especializada y cuidados permanentes, con el objetivo primordial de estabilizar su condición fisiológica y recuperarlos plenamente.
Paralelamente a la atención médica, el proceso de investigación judicial por el presunto tráfico de vida silvestre sigue su curso. El MAE ha señalado que mantiene coordinaciones constantes con las autoridades competentes, asegurando que todas las acciones se ejecutan conforme a los procedimientos técnicos y legales establecidos en la normativa vigente. El objetivo es determinar las responsabilidades penales derivadas de este hecho.
En cuanto al destino final de los reptiles, el Ministerio de Ambiente y Energía indicó que se encuentra a la espera de la determinación oficial de la Fiscalía. Este paso es indispensable para obtener el permiso legal y técnico que permita realizar el traslado seguro de los ejemplares hacia las islas Galápagos. El retorno de estas especies es prioritario, considerando que el archipiélago se sitúa aproximadamente a mil kilómetros de las costas continentales ecuatorianas, lo que implica una logística de transporte compleja y rigurosa.
El origen de este caso se remonta al pasado viernes, cuando el Ministerio Público informó sobre un operativo realizado a través de su Unidad de Medio Ambiente y Naturaleza, en conjunto con la Policía Nacional. Durante este procedimiento, se detuvo a una ciudadana de nacionalidad extranjera en el aeropuerto de Quito. Según los informes oficiales, la mujer habría intentado salir del territorio ecuatoriano con rumbo a Islandia, transportando a 28 iguanas ocultas en su maleta.
No obstante, existe una discrepancia en las cifras reportadas inicialmente. Mientras que el Ministerio Público mencionó la detención de 28 ejemplares, una fuente del MAE aclaró este sábado a la agencia EFE que el número total de iguanas involucradas en este caso asciende a 32. Esta diferencia resalta la importancia de la revisión detallada de los especímenes recuperados durante el proceso de estabilización.
La Fiscalía ha recordado la gravedad de este hecho, subrayando que, de acuerdo con el Libro Rojo de los Reptiles de Ecuador, las iguanas marinas forman parte de la fauna silvestre protegida. El tráfico de estas especies no solo representa un delito legal, sino un riesgo significativo para la conservación de la biodiversidad endémica del país.
La relevancia de este rescate se acentúa al considerar que el archipiélago de Galápagos fue declarado Patrimonio Natural de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) desde el año 1978. Esta distinción reconoce la importancia global de sus ecosistemas.
Finalmente, es fundamental destacar que Galápagos es considerado un laboratorio natural debido a su extraordinaria biodiversidad. Esta característica única fue la que inspiró al científico británico Charles Darwin a desarrollar su teoría de la evolución y la selección natural de las especies, convirtiendo a la fauna local, como la iguana marina, en piezas clave para la comprensión de la biología mundial.






