Los residentes del distrito de San Martín de Porres han manifestado su profunda preocupación y malestar ante la recurrente realización de competencias ilegales de velocidad, conocidas como "piques", en la avenida Canta Callao. Ante esta situación, los vecinos han solicitado de manera urgente una mayor presencia de las fuerzas del orden para frenar estas actividades que ponen en riesgo la seguridad de quienes habitan y transitan por la zona.
De acuerdo con la información reportada por Exitosa, las competencias ilegales, que involucran tanto a motocicletas como a automóviles, se han convertido en un problema sistemático durante los fines de semana. Los moradores han señalado que estas reuniones no son eventos aislados, sino que ocurren de manera recurrente, concentrándose específicamente durante las madrugadas, lo que genera un clima de inseguridad y zozobra entre la población local.
Según los testimonios recogidos de los propios vecinos, los conductores que participan en estas carreras se organizan principalmente los días viernes y sábados. El horario de concentración comienza aproximadamente a la 1:30 de la madrugada, momento en el que la vía pública comienza a ser invadida por los vehículos. Estas actividades se prolongan durante varias horas, extendiéndose habitualmente hasta las 4:30 a. m., tiempo durante el cual la tranquilidad del sector se ve gravemente alterada.
El punto crítico donde se desarrollan estas maniobras peligrosas es el cruce de las avenidas Canta Callao y Los Alisos. En este sector, los conductores ocupan parte de la vía pública para realizar las competencias de velocidad, obstruyendo el flujo vehicular normal. Esta situación resulta especialmente problemática debido a que, en ese mismo horario y zona, circulan vehículos de carga pesada, tales como camiones y tráileres, además de taxis que brindan servicio durante la madrugada. La coexistencia de vehículos de transporte profesional con los participantes de los piques dificulta significativamente el tránsito y eleva el riesgo de accidentes viales.
Además del peligro en la conducción, los residentes denunciaron que estas reuniones generan una fuerte contaminación sonora. El ruido provocado por los motores de alta potencia y las maniobras de los vehículos afecta directamente la calidad del descanso de quienes viven en los alrededores, convirtiendo las madrugadas de los fines de semana en un periodo de estrés para las familias del sector.
La problemática no se limita únicamente al tránsito y el ruido. Los moradores expresaron su alarma respecto a otras actividades ilícitas que acompañan a estas concentraciones. Según los testimonios, durante el desarrollo de los piques se registra un consumo habitual de bebidas alcohólicas entre los asistentes. Esta situación ha derivado en enfrentamientos físicos entre algunos de los participantes, incrementando la sensación de violencia en el lugar. Asimismo, se han denunciado presuntos robos cometidos contra personas que transitan por la zona mientras se llevan a cabo estas reuniones.
Otro factor que agrava la situación es la magnitud de las concentraciones. Los vecinos señalaron que en estas reuniones se congregan numerosos conductores y motociclistas, integrados tanto por ciudadanos peruanos como por extranjeros. Uno de los residentes afirmó que, en diversas ocasiones, la cantidad de personas y vehículos reunidos ha llegado a sumar varios cientos de participantes.
Esta masiva afluencia de personas es, según los testimonios, un obstáculo para la seguridad ciudadana, ya que el volumen de asistentes dificulta la intervención efectiva de un patrullero policial. La superioridad numérica de los participantes frente a los efectivos policiales que pudieran llegar al lugar hace que las intervenciones sean complejas y, en ocasiones, insuficientes para disolver las concentraciones. Por todo ello, los vecinos reiteran la necesidad de un despliegue policial más robusto y constante que permita recuperar la tranquilidad de la avenida Canta Callao.





