El encuentro entre Boca Juniors y Lanús, correspondiente a la séptima fecha del Torneo Clausura de la Liga Profesional 2026, culminó con una victoria agónica del equipo dirigido por Rodolfo Arruabarrena por 1-0. Sin embargo, el resultado deportivo quedó en segundo plano frente a una acción ocurrida en los primeros instantes del partido que generó una ola de cuestionamientos y un profundo malestar en el seno del conjunto granate.
La controversia se originó antes de cumplirse el primer cuarto de hora, específicamente a los 13 minutos de juego. En una acción donde el delantero xeneize Leonel Flores intentó presionar la salida del lateral de Lanús, Sasha Marcich, el jugador de Boca impactó con fuerza en la pierna izquierda del defensor luego de que este se hubiera desprendido del balón. La entrada, calificada como un "planchazo" por el entorno de la visita, fue sancionada por el árbitro principal, Pablo Dóvalo, únicamente con una tarjeta amarilla.
La decisión del colegiado desató la inmediata indignación de los jugadores de Lanús. A pesar de los reiterados reclamos para que el jugador de Boca fuera expulsado, el referí no recibió ningún llamado por parte del equipo encargado del VAR. Germán Delfino, quien estaba al mando de la tecnología, y Javier Uziga, en su rol de AVAR, confirmaron la decisión original de Dóvalo, otorgando luz verde para reanudar el juego con un tiro libre a favor del equipo visitante, manteniendo la amonestación como sanción máxima.
Al finalizar el encuentro, las voces del equipo de Lanús fueron contundentes y evidenciaron la frustración por lo sucedido. Felipe Peña Biafore lamentó la falta de intervención del VAR y criticó la celeridad con la que se tomó la decisión en este caso particular, contrastándola con otras situaciones. "Te da bronca porque acá es muy rápido las decisiones, en otras canchas tardan un montonazo", afirmó el exjugador de River, añadiendo una crítica hacia la disparidad de criterios: "A nosotros con Independiente una mano, ni siquiera la van a ver". El mediocampista subrayó que, aunque no desea ser necio, resulta agotador enfrentar tales situaciones, especialmente tras sentir que su equipo realizó un gran partido.
Por su parte, Mauricio Pellegrino no ocultó su enfado y calificó la situación como "triste". Para el entrenador, la resolución de la jugada era sencilla debido a la claridad de la imagen y la posición de los asistentes. "La jugada es muy clara, es una jugada con la pierna a la altura del gemelo casi rodilla. Ahora, con el línea al lado, VAR y cámaras ni siquiera consultarla... para mí es triste, no puedo decir otra cosa", sentenció. Pellegrino destacó que, en un ámbito profesional donde existen reglas establecidas para cada acción, resulta difícil dar respuestas a los jugadores cuando se produce un error que considera evidente.
La crítica más severa llegó de la mano de Carlos Izquierdoz. El defensor apuntó directamente contra la figura de Pablo Dóvalo y el equipo del VAR. "Dóvalo… yo me llevo bien con Dóvalo pero me dijo 'yo tengo personalidad para dirigir', con otra palabra, no dijo personalidad, y después viendo la jugada... Yo creo que le faltó personalidad para echar a un jugador de Boca a los 10 minutos", disparó el "Cali". Izquierdoz insistió en que la expulsión era clarísima y que el VAR tenía la obligación de llamar al árbitro, cuestionando además si la sanción habría sido la misma en caso de que la falta hubiera sido cometida por un jugador de Lanús.
Desde la dirigencia, el presidente de Lanús, Nicolás Russo, también expresó su visión. Si bien eximió de responsabilidad directa a Dóvalo argumentando que el árbitro se encontraba lejos de la acción, centró su molestia en el responsable del VAR. "El arbitraje fue bueno, esa expulsión está el error que el árbitro está lejos y es jugada de VAR, pero bueno no lo llamó y listo. Para mí el árbitro estaba lejos. Yo Delfino preferiría que no nos dirija más, te digo la justa", afirmó tajantemente el mandatario.
Finalmente, al ser consultados por TyC Sports, los árbitros brindaron los argumentos detrás de la decisión de no expulsar a Leonel Flores. Según el cuerpo arbitral, la acción fue interpretada como una "jugada gris". Explicaron que, si bien reconocen que hubo un impacto alto en la pierna del jugador, consideraron que la intensidad de la acción era "media/baja", razón por la cual se mantuvo la tarjeta amarilla y no se procedió a la tarjeta roja.





