El mercado laboral en Panamá atraviesa actualmente un fenómeno denominado "congelamiento silencioso", una situación en la que la movilidad de los trabajadores se ha visto drásticamente reducida debido al temor. Este comportamiento ha sido identificado bajo el término "Job Hugging" o la acción de aferrarse fuertemente al puesto de trabajo actual, priorizando la seguridad económica sobre la satisfacción profesional o el crecimiento en la carrera.
De acuerdo con el estudio “Job Hugging: agárrate fuerte”, desarrollado por el portal de empleo Konzerta, Panamá encabeza los niveles de aprensión laboral en la región. El informe revela que el 87% de los empleados panameños teme quedarse sin trabajo, una cifra significativamente superior a la registrada en otros países analizados, como Ecuador (85%), Chile (81%), Argentina (80%) y Perú (78%). Solo un 13% de la población trabajadora en el país manifiesta no sentir preocupación por su estabilidad laboral.
Esta percepción de riesgo ha provocado un cambio drástico en las prioridades de quienes están ocupados. Para el 57% de los encuestados, la estabilidad es el valor principal de su empleo actual, superando ampliamente a otros factores tradicionalmente atractivos como las oportunidades de desarrollo profesional (17%), el clima laboral (16%) o la posibilidad de aplicar la creatividad en sus tareas (10%).
A pesar de esta búsqueda de seguridad, existe una profunda insatisfacción en el entorno laboral. El estudio indica que el 65% de los trabajadores considera que su carrera se encuentra estancada y un 48% admite no sentirse motivado en sus funciones diarias. Esta disconformidad se traduce en un deseo latente de cambio: el 78% de los consultados evalúa la posibilidad de cambiar de trabajo, y un 47% ha estado gestando esta idea activamente en los últimos seis meses.
Sin embargo, el deseo de migrar a una nueva empresa choca frontalmente con la cautela. El 59% de los trabajadores reconoce que revisa constantemente las ofertas en los portales de empleo, pero evita postularse. Al analizar las causas de este miedo a buscar nuevas oportunidades, el 32% lo atribuye a la inestabilidad económica global, mientras que un 28% señala la falta de vacantes que resulten atractivas o estables dentro de su sector. Asimismo, un 13% teme que, tras ser contratados, la nueva empresa realice recortes o despidos poco tiempo después.
El crecimiento de este temor ha sido sostenido en el tiempo. Según los datos recolectados, hace cinco años solo el 36% de los trabajadores sentía mucho miedo ante un cambio laboral; hace un año, esta cifra ascendió al 44%, alcanzando niveles críticos en la actualidad. Este contexto ha llevado a que el 42% de los empleados se identifique directamente con la conducta de "Job Hugging", una realidad que es confirmada por el 82% de los especialistas en Gestión Humana consultados.
Para evitar el despido y conservar su puesto, el personal ha comenzado a adoptar patrones defensivos dentro de sus organizaciones. El 36% de los trabajadores ha optado por mantener un perfil bajo, mientras que el 20% se enfoca estrictamente en evitar conflictos. Otros esfuerzos incluyen trabajar horas extras (13%), asumir más tareas (11%), limitarse estrictamente a sus funciones (11%) o involucrarse en múltiples proyectos para volverse indispensables (9%). De hecho, el 44% de los empleados admite realizar más tareas de las asignadas expresamente por miedo a ser despedido.
En cuanto al perfil demográfico, los especialistas identifican que las mujeres cisgénero (38%) y los varones cisgénero (23%) son los grupos con mayor tendencia a aferrarse a sus puestos. Otros grupos representados en la muestra incluyen a personas de género fluido (10%), identidades queer (4%), transgénero (4%) y no binarias (2%).
El impacto de este fenómeno es evidente en el compromiso laboral. El 87% de los especialistas en Recursos Humanos nota una falta de compromiso en sus equipos. De ellos, el 30% estima que este desinterés afecta a la mitad de la empresa y un 29% considera que impacta a más de la mitad del personal. Desde la perspectiva del trabajador, un 20% asegura no tener ningún compromiso y desearía renunciar de inmediato, mientras que un 19% se limita a realizar el mínimo indispensable. Las causas principales de este desacople son la falta de valoración personal (35%), la incomodidad con los valores corporativos (20%) y la existencia de entornos laborales tóxicos (19%).
La aversión al riesgo es tan alta que incluso ofertas salariales atractivas no son suficientes para muchos. Ante una propuesta con una mejora salarial notable pero sujeta a un periodo de prueba de tres meses, solo el 56% la aceptaría de inmediato. Un 27% exigiría un aumento sustancialmente mayor para asumir el riesgo y un 17% rechazaría la oferta tajantemente para no poner en riesgo su estabilidad actual.
Finalmente, el diagnóstico de los expertos es pesimista. El 98% de los especialistas anticipa que la tendencia de aferrarse al puesto por inseguridad aumentará en los próximos años. Los segmentos más vulnerables a este fenómeno serían las personas en la franja de edad entre los 31 y 50 años (60%) y aquellos que laboran en el área de Administración y Finanzas (25%).






