Un "desliz" que ha encendido el debate político. La presidenta Keiko Fujimori calificó así las recientes declaraciones del defensor del Pueblo, Josué Gutiérrez, quien afirmó que, en el Perú, los presidentes que han disuelto el Congreso suelen elevar automáticamente sus puntos de aprobación debido a la debilidad democrática y la falta de credibilidad en las instituciones.
Desde la región Tacna, la jefa de Estado rechazó categóricamente la posibilidad de un cierre del Congreso bicameral. Esta postura ocurre justo antes de que el Ejecutivo envíe un proyecto de facultades legislativas. Fujimori explicó que dicha solicitud se enfoca en el fortalecimiento de la seguridad interna y en acciones para mitigar el impacto del Fenómeno El Niño, mostrándose optimista sobre su aprobación por parte del Legislativo.
Por su parte, Josué Gutiérrez aclaró que sus palabras fueron parte de un análisis sobre la debilidad institucional y no una insinuación para disolver poderes del Estado. El funcionario se definió como un demócrata convencido y aseguró que jamás promoverá el quiebre del orden democrático, subrayando que su gestión mantiene un respeto irrestricto a los derechos fundamentales.
En otro punto de la agenda, la presidenta abordó la situación del ministro de Cultura, Alberto Beingolea, cuestionado por investigaciones fiscales. Fujimori indicó que el ministro brindó las explicaciones correspondientes ante el Consejo de Ministros y que, tras dicha exposición, no encontró incumplimientos ni acciones ilegales. Por este motivo, la mandataria aseguró que no habrá renuncias y que el ministro continúa firme en su cargo.
La controversia pone de relieve la tensión entre la percepción de la aprobación presidencial y la estabilidad de las instituciones democráticas en el país.
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