En la ciudad de Posadas, provincia de Misiones, un procedimiento policial iniciado para investigar un caso de lesiones y amenazas derivó en el hallazgo y rescate de dos menores de edad que se encontraban en una situación de extrema vulnerabilidad. El hecho ocurrió este viernes, marcando el inicio de una serie de intervenciones judiciales y policiales para garantizar la seguridad de las niñas involucradas.
El desencadenante de todo el operativo fue la denuncia presentada por un ciudadano de 66 años de edad. El denunciante informó sobre un episodio violento ocurrido en el barrio Prosol I, ubicado en la zona de Itaembé Miní. A raíz de esta presentación formal, las autoridades activaron los protocolos de investigación correspondientes, asignando la tarea a los efectivos de la Mini Brigada de Investigaciones de la Comisaría Novena, quienes asumieron la responsabilidad de localizar al presunto agresor.
Siguiendo la pista de la denuncia, los agentes de la Mini Brigada se desplazaron hasta un inmueble situado específicamente sobre la calle 127, en las proximidades de la calle 148A. Al llegar al lugar, los efectivos localizaron al hombre señalado en la denuncia. Durante el encuentro, el personal policial observó que el acusado presentaba una lesión visible en el rostro, detalle que fue debidamente registrado por los intervinientes. Ante la situación, el individuo fue trasladado inmediatamente hasta la dependencia policial para ser interrogado y puesto a disposición de la justicia.
Una vez en la comisaría, el hombre fue consultado sobre los hechos que habían originado la denuncia de lesiones y amenazas. Según informaron las fuentes policiales, el sujeto brindó versiones contradictorias sobre lo sucedido, lo que aumentó las sospechas de los investigadores sobre su testimonio. Sin embargo, en medio de estas declaraciones confusas, el detenido manifestó un dato alarmante: desde hacía aproximadamente un mes, tenía bajo su cuidado y custodia a dos menores de edad.
El testimonio del hombre tomó un giro aún más complejo cuando afirmó desconocer el vínculo filial exacto con las niñas, sosteniendo que no sabía con certeza si eran sus hijas. Asimismo, alegó que las menores se encontrarían en estado de abandono, justificando así el hecho de que estuvieran bajo su responsabilidad en el domicilio donde fue detenido.
Ante la gravedad de estas revelaciones, los investigadores policiales actuaron con celeridad. Sin demoras, los efectivos regresaron inmediatamente a la vivienda de la calle 127, acompañados por personal de guardia, con el objetivo primordial de verificar el estado físico y emocional de las dos menores. Al ingresar al domicilio, los agentes constataron que las niñas se encontraban efectivamente en una situación de vulnerabilidad, lo que motivó la activación inmediata de los protocolos de protección infantil.
En paralelo al rescate de las menores, el hombre permaneció detenido en la dependencia policial. Su situación legal se mantiene bajo investigación, específicamente en relación con los delitos de lesiones y amenazas que habían dado origen al despliegue operativo inicial.
Para resolver la situación de las niñas, se dio intervención inmediata a la Defensoría de Menores. Tras analizar la urgencia del caso y la vulnerabilidad constatada en el hogar, la Defensoría dispuso que ambas menores quedaran, de manera provisoria, bajo el cuidado y la protección de una tía. Esta medida buscó separar a las niñas del entorno de riesgo y brindarles un refugio seguro mientras se define su situación legal definitiva.
Finalmente, el caso fue derivado al Juzgado de Familia. Este organismo judicial es ahora el encargado de coordinar y continuar con todas las medidas legales y sociales destinadas a garantizar la protección integral, el resguardo y el bienestar de las menores, asegurando que sus derechos fundamentales sean restituidos y respetados.




