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El Niño 2026: Monitoreo revela calentamiento marino superior al evento de 1997

El fenómeno de El Niño ha incidido desde enero de 2026 en las condiciones del mar frente a las costas de Ecuador.

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El Niño 2026: Monitoreo revela calentamiento marino superior al evento de 1997

El monitoreo del océano Pacífico entrará en una fase crítica durante los próximos dos meses para determinar si existe un acoplamiento pleno entre las condiciones marinas y la estación lluviosa en Ecuador. Esta sincronización es el factor decisivo para el desarrollo del fenómeno de El Niño en el territorio ecuatoriano. En este contexto, el Instituto Oceanográfico y Antártico de la Armada del Ecuador (Inocar) pondrá en marcha este viernes 28 de agosto de 2026 su tercer crucero de observación científica, una misión que se extenderá por 45 días hasta el 16 de octubre.

De acuerdo con el informe técnico emitido el 20 de agosto por el Comité Nacional para el Estudio Regional del Fenómeno El Niño (Erfen), el acoplamiento entre el océano y la atmósfera ya se ha establecido y se está fortaleciendo a escala general en el Pacífico. No obstante, los especialistas advierten que este proceso aún no se manifiesta de manera sostenida sobre el territorio ecuatoriano, lo que mantiene la incertidumbre sobre la magnitud de las precipitaciones.

Los datos térmicos son preocupantes. El Erfen reporta que la temperatura del mar ha aumentado 4 grados en la región Niño 1+2, ubicada frente a las costas de Ecuador y el norte de Perú. Según el capitán Carlos Perugachi, director de Oceanografía y Meteorología Marina del Inocar, las temperaturas superficiales actuales oscilan entre los 24 y 28 grados. De manera detallada, se han registrado 24 grados en la zona sur del país, 26 grados en la zona central y hasta 28 grados en la provincia de Esmeraldas. Por su parte, la región insular de Galápagos mantiene valores entre los 25 y 26 grados.

Estos valores resultan inusuales para el mes de agosto. En la zona sur, la temperatura debería rondar los 20 grados, lo que representa una anomalía de 4 grados. En Esmeraldas, el valor esperado sería cercano a los 26 grados, mientras que en Galápagos debería situarse entre los 22 y 23 grados, evidenciando una anomalía de entre 3 y 4 grados. Este calentamiento persistente ha llevado a que 17 provincias del Ecuador se encuentren actualmente en alerta naranja.

Para medir la evolución de estas condiciones, se utiliza el Índice Ecuatoriano para el Fenómeno de El Niño (IEFEN). Al cierre del registro del 19 de agosto, la temperatura superficial promedio frente a las costas ecuatorianas fue de 24.8 grados, con una anomalía general de 4 grados. Mientras tanto, en el Pacífico Central (zona Niño 3.4), utilizada por agencias como la NOAA de Estados Unidos y el Buró de Australia, la temperatura subió a 29 grados con una anomalía de 2.5 grados.

Un punto fundamental del análisis es la comparación con eventos pasados. Si bien el comportamiento superficial en la región Niño 1+2 se asemeja al registrado en 1997-1998, el análisis de profundidad revela datos más alarmantes. La anomalía del contenido de calor, que mide el calentamiento en los primeros 300 metros de profundidad, supera actualmente los 2.9 grados. Esta cifra es significativamente mayor a la de julio de 1997, que fue de 1.9 grados, y muy superior a la de 2023, que alcanzó apenas 1 grado.

Esta diferencia de energía térmica explica por qué el evento de 2023-2024 se disipó sin generar lluvias significativas; la menor energía en el subsuelo marino permitió que el enfriamiento estacional atenuara el fenómeno. Sin embargo, con el nivel de calor actual, una atenuación rápida es mucho más difícil. En cuanto a la temporalidad, el calentamiento de 2026 inició en enero, a diferencia del evento de 1982-1983, que comenzó en junio.

El futuro del fenómeno dependerá del acoplamiento atmosférico en septiembre y octubre. Históricamente, en eventos fuertes como los de 1982 y 1997, el acoplamiento inició de forma ligera en esos meses y se intensificó hacia finales de año, provocando lluvias intensas desde noviembre y diciembre. Actualmente, la NOAA estima una probabilidad superior al 90% de que el evento alcance una intensidad muy fuerte durante el último trimestre de 2026 y principios de 2027, con un pico de desarrollo hacia finales de este año.

Además del impacto térmico, se ha observado un incremento en el nivel medio del mar debido a la expansión térmica. El Inocar reporta un aumento de 35 centímetros, aunque el Erfen indica que en algunas estaciones costeras la cifra llega a los 40 centímetros. Si bien este dato no es un riesgo aislado, se vuelve peligroso al combinarse con oleajes y aguajes. En Guayaquil, la coincidencia de estos factores con las lluvias ya ha saturado los sistemas de drenaje, provocando anegamientos en zonas urbanas bajas. Asimismo, se ha detectado la llegada de oleajes desde el Pacífico noroeste, una dirección poco habitual que afecta a playas que normalmente no reciben este tipo de impacto.

Para mitigar la incertidumbre, Ecuador mantiene un despliegue técnico que incluye estaciones meteorológicas, mareográficas, boyas oceanográficas y un robot submarino al norte de Galápagos que envía información en tiempo casi real. A esto se suma el tercer crucero de monitoreo que actualizará las condiciones de profundidad en los espacios marítimos de interés nacional.

Esta nota fue producida por la redacción de Noticias.lat: verificamos la información en fuentes públicas y la reescribimos con nuestro criterio editorial. No republicamos textos de terceros.

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