“Abatido”, “Cazado”, “Matan al Mencho”. Así fueron los titulares el pasado 23 de febrero tras la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, líder del Cartel Jalisco Nueva Generación. A seis meses de este hecho, surge la pregunta: ¿está debilitada la organización?
A diferencia del Cartel de Sinaloa, que enfrenta fracturas internas, el CJNG ha mostrado una estructura flexible y disciplinada. Analistas de International Crisis Group e Insight Crime señalan que el peso de los líderes regionales ha permitido mantener la operatividad y la administración de mercados ilícitos a pesar de la ausencia del mando central.
Sin embargo, la presión se intensifica. El gobierno de Estados Unidos ha priorizado el desmantelamiento del grupo. El objetivo principal de la DEA es ahora Juan Carlos Valencia González, alias “el Pelón”, hijastro del Mencho y considerado su sucesor. Las recompensas conjuntas por él y otros siete cabecillas superan los 100 millones de dólares.
En México, el secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, ha reportado capturas clave, como la de Audias Flores Silva, “el Jardinero”, y otros operadores financieros. Esta colaboración estratégica con la DEA busca desarticular la estructura completa del cartel, bajo la premisa de que no basta con eliminar a un solo líder para acabar con la organización.
Expertos advierten que el CJNG mantiene una identidad paramilitar y una capacidad de respuesta violenta, como se evidenció recientemente con bloqueos en Michoacán. El desafío para las fuerzas federales es contener esta violencia mientras se avanza en las detenciones de los mandos operativos.
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