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Plan piloto del Corredor Azul en Av. Arequipa: Entre la fluidez del transporte masivo y el caos en rutas alternas

El Comercio recorrió el tramo de 1,5 kilómetros de la avenida Arequipa en el tercer día del plan piloto y constató que los nuevos paraderos en la berma central todavía generan confusión entre los usuarios. Mientras la ATU mantiene orientadores en la zona y continúa instalando señalización y semáforos, las calles que conducen hacia Petit Thouars y Salaverry concentran filas de vehículos. Conductores y pasajeros tienen opiniones divididas sobre los beneficios de la medida.

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Plan piloto del Corredor Azul en Av. Arequipa: Entre la fluidez del transporte masivo y el caos en rutas alternas

A tres días de haberse implementado el plan piloto del carril bidireccional del Corredor Azul en la avenida Arequipa, la situación en una de las arterias más transitadas de Lima refleja un escenario de contrastes. Mientras la Autoridad de Transporte Urbano para Lima y Callao (ATU) busca optimizar los tiempos de traslado del transporte público, los usuarios y conductores se encuentran en un proceso de adaptación marcado por la confusión, la congestión en vías alternas y opiniones divididas sobre la eficacia de la medida.

El cambio estructural se concentra en la primera etapa del plan piloto, que abarca aproximadamente 1,5 kilómetros de la avenida Arequipa, específicamente en el tramo comprendido entre la avenida 9 de Diciembre —Paseo Colón— y el jirón Emilio Fernández. En este espacio, los buses del Corredor Azul ahora circulan en ambos sentidos por el área destinada exclusivamente al transporte público. Esta modificación ha implicado no solo un cambio en el flujo vehicular, sino también una reconfiguración de la infraestructura vial, incluyendo la instalación de nueva señalización y un nuevo semáforo en el cruce del jirón Madre de Dios con la avenida Arequipa.

Uno de los puntos que ha generado mayor desconcierto entre los pasajeros es la reubicación de los paraderos, los cuales han sido trasladados hacia la berma central, justo al lado de la ciclovía. Durante los primeros días de funcionamiento, se ha observado a numerosos usuarios intentando identificar los nuevos puntos de embarque y la forma correcta de acceder a ellos. Para mitigar este problema, la ATU ha desplegado orientadores en diversos puntos del tramo intervenido, quienes se encargan de guiar a los peatones y explicarles la nueva dinámica de abordaje.

En cuanto al impacto en el tránsito, la medida ha provocado una redistribución del flujo vehicular que ha generado reacciones opuestas. Por un lado, algunos conductores de vehículos particulares han señalado que la circulación dentro de la avenida Arequipa ha mejorado, percibiendo un tránsito más fluido y menos caótico que en el esquema anterior. Sin embargo, esta percepción no es compartida por todos. Otros conductores denuncian que el tráfico se ha vuelto "pésimo" para los vehículos particulares, ya que ahora son obligados a abandonar la avenida Arequipa y desviarse por calles aledañas para dirigirse hacia el Centro de Lima.

Este desvío ha trasladado la congestión a rutas alternas. Se ha constatado la formación de largas filas de vehículos en las calles que conducen hacia las avenidas Petit Thouars y Salaverry. Usuarios habituales de la zona han expresado su preocupación, advirtiendo que el sistema podría colapsar durante las horas punta, especialmente en la avenida Petit Thouars, donde el flujo de autos podría incrementarse drásticamente hacia la noche.

La experiencia de los usuarios del Corredor Azul también es heterogénea. Algunos pasajeros reportan que los buses avanzan con mayor facilidad y que hay menos interferencias de otros vehículos en su camino. No obstante, otros consideran que el sistema es complicado y que la prioridad otorgada al transporte masivo perjudica directamente a los taxistas y conductores particulares, además de cuestionar la comodidad de los nuevos paraderos en la berma central.

El inicio de este plan piloto no estuvo exento de conflictos. El pasado sábado 22 de agosto, la implementación se vio empañada por la resistencia de un grupo de transportistas informales. Colectiveros invadieron la vía y la ciclovía en señal de rechazo a las restricciones, lo que derivó en enfrentamientos con efectivos de la Policía Nacional del Perú (PNP), quienes tuvieron que intervenir para recuperar el control de la zona. A pesar de esto, algunos colectivos continúan utilizando la calzada habilitada en sentido Lima-Miraflores dentro del tramo intervenido.

Ante estos incidentes, la ATU ha reafirmado su decisión de mantener el plan piloto durante un periodo de 30 días. Para garantizar la operatividad, la entidad ha desplegado a cerca de 60 trabajadores, entre los que se encuentran fiscalizadores, controladores de tránsito, personal de monitoreo de ingeniería y operadores de drones, contando además con el acompañamiento permanente de la Policía Nacional.

El objetivo fundamental de la ATU con esta intervención es reducir drásticamente los tiempos de viaje. Según la entidad, los buses demoraban anteriormente entre 10 y 12 minutos en atravesar este tramo de 1,5 kilómetros; la meta es reducir ese tiempo a un rango de 5 o 6 minutos. Si los indicadores de velocidad, demanda y comportamiento del tránsito resultan favorables, la autoridad evalúa extender progresivamente la medida. El siguiente tramo proyectado sería desde el jirón Emilio Fernández hasta la avenida Javier Prado, con la intención de avanzar por bloques y completar la implementación hacia diciembre, coordinando previamente el acceso a las cocheras de los residentes de la zona.

Esta nota fue producida por la redacción de Noticias.lat: verificamos la información en fuentes públicas y la reescribimos con nuestro criterio editorial. No republicamos textos de terceros.

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